Diario de León

TRIBUNA

Amable Liñán, recuerdo de un homenaje

Publicado por
MAXIMINO BRASA
León

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«SI NO CONOZCO una cosa la investigo». Estas fueron las palabras de un gran padre universal de la investigación: Pasteur. Amable Liñán es entre nosotros hoy, y lo ha sido hace bastantes años, uno de nuestros maestros de la investigación. Los conceptos sobre los hombres denominados genios han cambiado. Se decía que los genios con sus creaciones nos protegían como la encina durante la tempestad. Pero cuando pasa el peligro, la sociedad los ignora y arrancan tiras de la monda o le arrancan sus hojas. Aún puede restar esa rémora en algún sector de la sociedad con menos cultura, víctimas de ese vicio universal que es la envidia. La más cultivada, la que avanza con entusiasmo por las conquistas de la ciencia -nosotros- se llena de admiración y venera a los hombres geniales, a los genios, que han arrancado esos secretos de la ciencia luchando duramente y entregando su vida sin reservas para ganar la batalla. Nosotros, hoy, nos sentimos extraordinariamente honrados con poder tributar nuestro humilde homenaje a este paradigma y ejemplo de nuestra investigación: Amable Liñán. Amable, homenaje es cariño, veneración, respeto hacia una persona y su obra. Cariño y veneración a toda tu obra, que es lo que todos queremos transmitirle en esta reunión excepcional de amigos. Muchas veces nos hemos preguntado: el hombre genial, el genio, ¿nace? ¿Se hace el genio? Yo sé que hiero tu proverbial modestia y te ruego que me disculpes. Pero eres una referencia genial en nuestra cultura hispana, en la hispanoamericana, que es nuestra también, y lo eres en la anglosajona. No saben prescindir de tí en esas reuniones del mes de agosto, que con tu equipo de alumnos privilegiados formas parte de la vanguardia internacional en la aeronáutica como una extensión mas de tu dedicación docente en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos. El genio -perdóname otra vez, querido Amable, que me exprese así-, en mi concepto, el genio nace. Pero no podría llegar a la cumbre de su eficacia si, además, no se hace; ahí, en ese hacerse, son protagonistas esas grandes virtudes que adornan a Amable Liñán: constancia en el trabajo, perseverancia, modestia, sencillez, transparencia en sus propósitos, y sobre todo transformar lo que hace en eficacia. Eficacia es el resumen. Otros días, en otros homenajes, seguimos describiendo otros detalles de la vida del homenajeado de los que aquí vamos a prescindir. Queremos que nos hable aunque sean unos minutos Amable Liñán y por eso lo tenemos que simplificar todo. En la ciudad de Astorga hay un dicho que se repite al enjuiciar algunos de sus pueblos y algunas de sus regiones: «Noceda, Saceda, Castrillo y Manrrubio, son cuatro llugares por donde Cristo no anduvo». En Noceda nació nuestro gran hombre, el galardonado con el Premio Príncipe de Asturias. En este Círculo de los Austrias siempre hemos hecho antes que al homenajeado una referencia como homenaje a su padre. Aprendimos esta norma de los chinos. La llevamos en el alma porque veneramos a nuestro padre. El padre de Amable, se llamaba el tío Paulino. Desde la periferia de La Maragatería, desde La Cabrera, el padre de Amable, cuando ya tenía seis hijos, se trasladó -primer éxodo- a Murias de Pedredo en el corazón de la mítica región maragata. El tío Paulino era hombre particularmente inteligente, era tratante de ganados y labrador en Murias de Pedredo. Sabido es que el gran acontecimiento comercial de todo el año en Astorga y en León, eran las ferias de ganado. El padre de Amable Liñán se distinguía por la capacidad para hacer amigos, era un hombre extraordinariamente popular y especialmente simpático y gracioso. Padre ejemplar de siete hijos, planeó el segundo éxodo y fue al orientar a sus hijos hacia Madrid. ¡Era dura la supervivencia en la pintoresca región maragata!. De Noceda, donde Cristo no anduvo, a Murias de Pedredo, en el corazón de La Maragatería; en el caso de Amable, pasando por Astorga y todos los hermanos camino de Madrid. Amable Liñán tuvo un gran maestro de primera enseñanza en Murias de Pedredo. Se apellidaba Alonso. Lo recuerda con admiración. El segundo gran maestro fue en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle en Astorga; este segundo gran maestro le enseñó los secretos de las matemáticas, que ya fue la base para su primer paso después de terminar el bachillerato en Madrid, logrando ser Ingeniero Aeronáutico con las matemáticas como gran asignatura, e inmediatamente después Catedrático de mecánica de fluido en esa misma Escuela. En los secretos de los motores que propulsan el avión, la mecánica que lo mantiene horizontal avanzando cada vez con mas velocidad, hasta llegar a los aviones supersónicos, mas allá de la barrera del sonido, en todos esos grandes problemas y grandes secretos de los últimos años, estuvo Amable Liñán. En el diseño de estos motores que alcanzan lo mas sofisticado de la electrónica. Noceda, Saceda, Castrillo y Manrrubio, son cuatro lugares por donde Cristo no anduvo. Allí nació Amable, en Noceda. Este gran hombre es hoy el paradigma, la referencia máxima de nuestra investigación aeronáutica. Hay otra referencia entrañable: su esposa. El Científico Amable Liñán, seguramente no lo hubiese sido, si no hubiese tenido a su lado una gran mujer, su esposa Rosa María. Que además de gran compañera, gran amiga, y eterna novia, ha sido la gran madre, completando así un ambiente familiar equilibrado, sin el cual no podríamos disfrutar hoy de los grandes triunfos en la ciencia.

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