Compañías de bajo coste
Así deberían haber rezado los carteles que llenaban la ciudad durante las pasadas Navidades anunciando los juegos infantiles programados para nuestros hijos en el León Arena... Esos juegos tan publicitados, ¿no eran para todos?. No, no se lleven las manos a la cabeza, no es ningún despropósito, ni lo es ese «escandaloso» título que debió llevar cada cartel, puesto que, a quien corresponda, le diré que es bien cierto que, en ese supuesto espacio de ocio para niños, les fue denegado el acceso a un grupo de ellos... ¿por qué? Señores, se les negó la entrada por ir en silla de ruedas, o por no oír, o por no hablar como usted y como yo... Me parece totalmente indignante que alguien con un criterio totalmente parcial, o más bien careciendo de él, se crea capacitado para determinar si su hijo, o la mía, son capaces de disfrutar o no tirando pelotas a una canasta, saltando en una cama elástica, o bañándose entre bolas de colores... ¿les incapacita su limitación para ser niños? ¿O es más bien la limitación de quien les mira por encima del hombro la que les incapacita para desarrollarse como personas, que es lo que son, y para relacionarse con los demás miembros de esta sociedad a la que todos pertenecemos? Juzguen ustedes mismos si la hipocresía de esos carteles en que «todos jugamos», o más bien la de quien decide quién debe o no debe tener garantizado su «derecho de admisión» al evento en cuestión, no merece, como mínimo, una disculpa, o un agachar la cabeza de quien no entiende que para ser persona, no hay que ser ni igual, ni diferente, simplemente hay que actuar como tal. Dina Ródenas Cortizo (León). Llevo esquiando 15 años en la Estación Invernal de San Isidro, y por suerte para mí, aprendí a esquiar en otra estación invernal, que no fue ésta, ya que la semana pasada invité a un niño a que se iniciase en la práctica del deporte blanco en San Isidro y viví en mis carnes, y en las de mi alumno, las precarias y deficientes que son las instalaciones con que cuenta San Isidro para debutantes, ya que en la zona de Cebolledo-Requejines sólo cuenta con un remonte antiquísimo y de pésimo funcionamiento, de una longitud ridícula, y con una aglomeración humana increíble. Es por lo que pido al señor García-Prieto (presidente de la Diputación Provincial) titular de la estación de esquí, que antes de vender San Isidro a bombo y platillo, se preocupe de subsanar las grandísimas carencias en general con las que cuenta San Isidro históricamente, pues esta Estación ofrece aún grandísimas posibilidades, que nadie ha querido o ha sabido aprovechar. Juan José Gómez Díez (San Andrés del Rabanedo). Luis (En la edición digital diariodeleon.es).