TRIBUNA
Hay que salir de la mediocridad
YA han transcurrido sesenta y algunos días de este 2005. Es bien sabido y conocido por todos, que cuando echa a rodar un nuevo año, aparte de las buenas intenciones que tenemos o que nos hacen tener; a saber, gimnasios, dietas, coleccionables, idiomas y otros; también es tiempo de propuestas y/o proyectos tanto en la empresa como en la administración. En el campo empresarial, a nivel nacional, observamos que los resultados de las empresas crecen y crecen; se dan a conocer nuevas estrategias, donde se recogen inversiones o planes para tal o cual período. A nivel de administración, o mejor dicho político, porque a decir verdad la primera, se debería guiar por los principios de continuidad e independencia respecto al poder establecido, esa es su razón de ser; pues bien, como íbamos apuntando, en la esfera política también tiene lugar el mismo fenómeno. En este caso se procura a mayores - como pudiera resultar lógico -, rentabilizar social y electoralmente esos presupuestos vía gasto, en equis regiones o sectores. Y a nivel local, ¿qué nos ha traído el nuevo año?; a vista de todos un nada llamativo cambio de riendas en el ayuntamiento capitalino, y nunca mejor dicho lo de riendas, porque esta institución no deja de ser un caballo loco y desbocado. Esto da pie a nuestra primera propuesta local desde esta siempre honorable Tribuna; consistiría que en cada legislatura hubiese un reparto ecuánime del tiempo de gobierno, para que todos los partidos políticos tengan su pedazo de tarta, su oportunidad para seguir cebando a dedo con personal, en cuántas Instituciones puedan y les quepan. A nivel de empresa también ha habido cambio de manos, primero en Lagun Air, condenada a llamarse León Air o Air León; seguramente también habrá cambio de manos en Antibióticos; esperemos que no se les ocurra una nueva denominación comercial, del tipo Antibióticos Air o Air Antibióticos; y la misma suerte correrá Enervisa y las que vengan. Nuestra segunda propuesta -a parte de buscar nuevos nombres comerciales-, sería que políticos y empresarios de León, creasen una gran plataforma, cuya finalidad fuese salvar a todas aquellas empresas o Instituciones que se encuentren en peligro de extinción. A esta tabla de salvación la podríamos denominar León Sepi o Sepi León, o incluso, León Sepi Air (Sepi es la sociedad estatal de participaciones industriales a nivel nacional, que interviene en aquellos sectores o empresas que pasan por dificultades económicas o de viabilidad). Incluir Air (aire), nos permite desde el punto de vista mercadotécnico, hacer referencia a un elemento que debe convertirse en la pieza angular del futuro provincial. Y es que sólo le falta el nombre, porque en la praxis somos los leoneses, los castigados socios de nuestra «SEPI» particular. Entre unos pocos soportamos en nuestras espaldas la Diputación y el Ayuntamiento; a lo que hay que sumar, bien vía institución bien vía consorcios varios, empresas y demás especies en situación crítica. A estos esperanzadores inicios del 2005 habría que añadir la ya de por sí difícil situación de la provincia en otros frentes; pero por bien de todos aligeremos el artículo, no mentemos cifras que más que frías son árticas, muy a pesar del efecto invernadero y las emisiones de CO2, que miren por dónde también nos afectan. Llegados a estas alturas se hace imprescindible no pasar por alto el tan manido efecto Zapatero. Este anticiclón apenas se ha dejado notar en León, de sobra conocida como tierra natal del anterior, más bien todo lo contrario. El optimismo económico y social que deberíamos poseer es cada día que pasa, más escaso y etéreo. Todo ello, en su totalidad, nos da idea del abatimiento de una sociedad que se mece en los susurros de sus representantes. Para finalizar si deberíamos hacer una parada técnica en un asunto cíclico. Ese discurso político populoso muy enraizado por aquí, cuando se cita de manera demagógica que las mejores generaciones de titulados se están perdiendo, «vayan ustedes a la estación de tren o de autobuses un domingo cualquiera y verán jóvenes huir hacia otras latitudes más benignas laboralmente». Parece mentira que no nos hayamos dado cuenta del potencial de estos nudos de transporte, como punto de encuentro para profesionales y especialistas, ¡y quieren construir un palacio de congresos!. ¡Qué poca vergüenza hay en León!. Sabemos que es malo generalizar, pero leoneses y leonesas, castellanos y castellanas, españoles y españolas, si lo único que se busca en León es la mediocridad. Volvamos al plano empresarial. ¿Ustedes creen que en León se buscan talentos, creen que se buscan personas con iniciativa, personas con ambición?, o, ¿más bien se buscan bien mandados y estómagos bien agradecidos?. Para nuestro empresario local su máxima preocupación es su beneficio individual, no la empresa y su ulterior objetivo, que no es otro que sobrevivir y crecer en el tiempo, creando riqueza en su entorno. Para ello sería necesario crecer y tener altitud de miras Eso se consigue dotando a la empresa de una estructura profesional adecuada y bien remunerada. Los pocos talentos que nos quedan, ¿en que condiciones económicas y laborales trabajan?. En sociedades fuertes la buena prestación tiene su buena contraprestación. Pero esta mediocridad también se reproduce en otras madrigueras. Vayamos a la Universidad, ¿motor del conocimiento?, ¿vértice de la cultura?, en León se ha convertido en el paradigma de la endogamia más terrible y salvaje. En el plano institucional se debería actuar de oficio, por quién corresponda. Todavía no sabemos nada de esos contratos prorrogados en el Ayuntamiento de León con carácter indefinido, por unos leonesistas y socialistas muy apurados ante su inminente cambio, ¿qué buscan?, sencilla y llanamente, la perpetuidad. Pero es que los otros, los populares, nos anuncian la regularización de cientos de contratos -supuesta situación laboral de temporalidad arrastrada de antes-. ¿Pero esas personas han entrado bajo los principios de transparencia, mérito y capacidad?, ¿dónde están los sindicatos?, ¿dónde está la sociedad?. Y es que mire por donde se mire, en León reina la mediocridad. Aún así --sesenta y algunos días después- que tengan feliz año 2005.