LA VELETA
ZP pierde puntos
NO ESTOY seguro de que el desplome de la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero que nos ha descrito la última encuesta del CIS pueda llevar a la dirección del PSOE a una revisión de su política. Los dados están echados. El equipo de Zapatero ha apostado absolutamente por una estrategia electoral basada en la suma de opciones radicales y minoritarias que le dio resultado en el clima posterior a la masacre del día 11. ¿Cómo renunciar a lo que, de hecho, dio un magnífico e inesperado triunfo electoral? La caída de la popularidad de Rodríguez Zapatero en 19 puntos es un dato especialmente negativo si se tienen en cuenta el signo de la tendencia y el hecho de que la encuesta se hiciera antes de las elecciones vascas, esto es, antes de la aceptación de la candidatura del Partido Comunista de las Tierras Vascas y, por tanto, antes de que el resultado de las elecciones vascas acrecentara aun más la sensación de inseguridad de la sociedad española. Y ¿sería temerario decir que la aprobación en el Congreso del matrimonio de gay y el «divorcio express» han podido aumentar más aún la impopularidad de Zapatero? Digo que es difícil que haya un cambio de estilo en la política socialista: los estrategas del PSOE que achacaron el triunfo del 14-M a la rebelión de las minorías de todos los signos (gays, feministas radicales, antiglobalizadores, antiamericanos, anticlericales, partidarios de la centrifugación de España...) se niegan ahora a reconocer el desgaste que produce la admisión de las exigencias de aquellas. Infravaloran el hecho de que la acumulación de esos votos sectoriales y marginales se diera en un clima tan enrarecido como el que sucedió a la masacre del día 11 y que, por tanto, sea muy difícil mantener esos efectos en tiempos de normalidad. La movilización de ese voto fue posible desde la oposición y con anterioridad a la masacre, pero ¿ha calculado Rodríguez Zapatero las consecuencias electorales que va a tener la conversión de las parejas de homosexuales en matrimonios? La agresión a una institución clave de nuestra civilización tendrá costes muy altos y la agilización extremada del divorcio podrá llega a tener efectos perversos. El partido socialista se ha aprovechado de la fragmentación de la sociedad en muchas opciones políticas, sociales y morales al renunciar a los principios y valerse del relativismo moral (Benedicto XVI dixit) pero ¿cómo podrá salir de esa situación cuando comiencen a aparecer las contradicciones entre las reivindicaciones minoritarias y extremas frente a las comunes o generales?