SOMOS LEGIÓN
El río del olvido
HERRERA, Areces y Montilla salieron ayer muy contentos de la reunión en la que bendijeron el nuevo trazado -dicen que definitivo- de la línea eléctrica de alta tensión entre Lada (en Asturias) y Velilla del Río Carrión. Culminado «con éxito» el objetivo del consenso no cabía más que la satisfacción del deber cumplido. Ahora sólo falta un pequeño detalle: que la satisfacción se comparta entre los vecinos de Cármenes, de Getino, de Correcillas, de Aviados, de Cistierna, de Sorriba, de Valmartino, de Robledo de la Guzpeña... Y mucho nos equivocamos o, después de la sonriente reunión, la desconfianza de los nuevos afectados no se ha modificado ni un ápice. No es demagogia sino un simple acto de justicia con la memoria recordar que esos recelos están fundados en traiciones anteriores con nuestra montaña de consecuencias muy lesivas. Si antes fue la oriental ahora parece tocarle el turno a la central y, en particular, a la comarca atravesada por el Curueño. Una zona de altos valores naturales, que ha sufrido un duro y prolongado desangramiento, y cuyos habitantes son auténticos supervivientes, merece algo más que «compensaciones». Merece y necesita, para empezar, explicaciones fundadas y honestas. De momento no parece que los responsables de Medio Ambiente de la Junta -supuestamente interesados en preservar nuestros valores medioambientales- se hayan molestado demasiado en bajar a la arena del detalle. Más bien están desaparecidos en combate. Detrás de las suspicacias de los vecinos no hay terquedad o insolidaridad sino hartazgo, la insufrible sensación de estar siendo permanentemente engañados y el desencanto que genera el olvido.