Diario de León
Publicado por
JULIA NAVARRO
León

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OTRA COSA no, pero la vicepresidenta es una política tan valiente como templada, y tiene la virtud de no meter la pata, y eso que el presidente día sí y día también le suele mandar cruzar algún campo de minas. Teresa Fernández de la Vega pasó por Barcelona, reuniéndose con miembros del tripartito, empresarios, y compañeros de su partido, capeando con destreza el temporal y sin decir una palabra más alta que otra. El caso es que Maragall se ha convertido en un problema para el PSOE, o sea para el Gobierno Zapatero, por más que éste mire hacia otro lado porque, a lo mejor, no tiene claro qué debe hacer. Pero el presidente de la Generalitat está echando órdago tras órdago y, ante Maragall, Zapatero aparece desarbolado. De ahí el mérito de Fernández de la Vega, que ella sí tiene las cosas claras, aunque donde hay patrón no manda marinero. Pero vuelvo al meollo de la cuestión: Pascual Maragall es un problema y el tripartito es un problema. Por lo menos así lo percibimos una gran mayoría de ciudadanos. Y son un problema porque quieren cambiarnos la Constitución, las normas de convivencia, ya que en su imaginación llevan dibujado el Estado confederal y en su corazón la independencia. Recuerdo que el siempre añorado Francisco Fernández Ordóñez decía que Cataluña a la larga provocaría más problemas que el País Vasco. Claro que quién iba a decir que esos problemas iban a llegar azuzados por un dirigente socialista. Por Pascual Maragall. Y aquí llegamos a lo de siempre, a que Maragall es un nacionalista y ya está. De manera que Teresa Fernández de la Vega pasó por Barcelona dejando un mensaje a sus compañeros. Que rebajen tono y pretensiones, mientras Carod Rovira y los suyos llaman a los catalanes a «ganar la guerra», y escuchada así la expresión es como para echarse a temblar. El caso es que el proceso autonómico se le está escapando a Zapatero de las manos por más que sus portavoces mediáticos le hagan la ola y le califiquen de genio. Yo creo que hoy hay más españoles que piensan como Rodríguez Ibarra y José Bono que como Zapatero en lo que a la configuración del Estado se refiere. Rodríguez Ibarra ha expresado de manera abrupta lo que muchos socialistas dicen y comentan entre ellos, y desde luego lo que piensan millones de españoles. Aznar perdió las elecciones porque se encerró escuchando sólo lo que quería oír. Zapatero va por el mismo camino. El caso es que Maragall desborda a Zapatero, y muchos españolitos de a pie no queremos que unos y otros nos cambien el país ni las normas de convivencia basadas en la solidaridad.

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