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CARMEN TOMÁS
León

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HACE UNOS días, por medio de una respuesta parlamentaria a un diputado de CiU, supimos que el Gobierno no va a extender a todas las madres la paga de 100 euros a las madres con hijos menores de 3 años que trabajen fuera de casa. Parece que el Gobierno aplaza cualquier discusión sobre este asunto a la reforma del IRPF, ésa que no sabemos ni cuándo, ni cómo se va a hacer. Esta paga que el año pasado recibieron un total de 660.000 madres le costó al erario público casi 600 millones de euros. Fue, si lo recuerdan, una de las medidas que implantó el Gobierno del PP en un intento de conciliar la vida laboral y familiar; de facilitar la incorporación de las madres a la vida laboral. ¿Se abandona por coste o porque nunca se creyó en ello? Siempre me pareció una medida acertada y siempre me resultó escasa. La idea de extender la paga a las madres que no trabajan fuera del hogar era la otra pata de la medida. No es que los 100 euros mensuales le fueran a facilitar a este último tipo de madres su decisión de trabajar, pero sin duda para muchas podría ser una ayuda. O, sencillamente, el mero reconocimiento a la imposibilidad de hacerlo. Ahora, una de las ideas que con gran entusiasmo nos vendió el PSOE en la campaña electoral se esfuma, a pesar de que era una de las ideas clave del programa electoral con el que concurrió a las elecciones, en los asuntos relacionados con la familia y, más concretamente, de ayuda a la mujer. Una propuesta electoral más que queda en el cajón de las falsas promesas. No es que a mí alguna vez me haya parecido que esta medida, así como la adoptada, constituyeran la base de la decisión de incorporarse o no al trabajo por parte de las mujeres. No creo que nadie piense que 100 euros te cambian la vida; te solucionan la guardería, la ayuda de una persona en casa. La decisión de tener un hijo y seguir trabajando no depende en gran medida de la ayuda del Gobierno. Pero, es obvio que ayuda y así lo han entendido muchos países más avanzados que el nuestro. En todo caso, sobre el asunto de la conciliación de vida laboral y familiar se hace necesario una batería de medidas más ligadas con la educación desde la infancia, de forma que la nueva generación de empresarios y empresarias entiendan por fin que el hecho de ser mujer y tener hijos no menoscaba tus actitudes y aptitudes para el trabajo. Más educación, más guarderías en los centros de trabajo y más ayudas. Por ese camino se va más derecho al objetivo.

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