Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

Creado:

Actualizado:

SEIS SEGUNDOS antes de que el helicóptero se precipitara al suelo, el piloto dijo que todo iba bien. La muerte puede decidir que nos vayamos con ella a pasar una larga temporada en cualquier momento, pero hay profesiones en las que su cortejo es más asiduo que en otras. El accidente de Herat, que todavía no se sabe si fue un accidente, es el segundo con más víctimas, después de la catástrofe del Yak-42 en Turquía, y ya han muerto desempeñando misiones internacionales 113 militares españoles. Algunos mientras nosotros discutíamos sobre la ONU y otros, como estos de ahora, mientras nosotros estábamos en la feria. Dice Alfredo de Vigny, en Servidumbre y grandeza de las armas , que el duro oficio de mandar ejércitos será cada vez más raro «a medida que la civilización sea más pacífica». Estaba convencido, como Kant, de que llegará un día en el que se instale la paz perpetua. Se equivocaba. Ya sabemos no sólo que las guerras existirán siempre, sino que sucedan donde sucedan, son guerras civiles. El mundo es cada vez más pequeño, el sol sale en todos los lugares, la luna también es apátrida y el cielo de Afganistán es nuestro cielo. Los muertos son universales. El ministro de Defensa tiene dudas. Nos conformamos con que no se revuelvan los muertos y no surja ningún juntacadáveres. Un protocolo aprobado este año regula la identificación y repatriación de los cuerpos. No vaya a ser que algún político de vacaciones las interrumpa para aprovechar la desgracia zahiriendo a otro político rival. Deben pensar que España aún mantiene 2.258 militares esparcidos en cuatro continentes.

Cargando contenidos...