VENTANA ABIERTA
Avalancha de diálogos
VEREMOS la próxima semana si el diálogo, esa herramienta de trabajo político, sirve para solucionar los problemas nacionales o, por el contrario, se limita a calcificarlos. En La Moncloa dialogarán con Zapatero, por este orden, Rajoy y el lehendakari Ibarretxe, el lunes 5 el primero, y el miércoles 7 el segundo. Y en Barcelona inicia el president Maragall conversaciones con el resto de las fuerzas políticas, empezando por el líder de CiU, Artur Mas. Las divergencias sobre la reforma estatutaria parecerían insalvables en cualquier territorio que no fuera Cataluña. Pero en muchos otros sitios se oirán los sones del diálogo. Ibarretxe ha anunciado que va a celebrar una ronda de contactos con todos los partidos, incluída la ilegalizada coalición Batasuna. Y el PSOE piensa hablar, ya está hablando, con todos los grupos parlamentarios, si se excetúa al PP y a CiU, para conseguir el máximo respaldo a los Presupuestos Generales. La excepción del PP se explica porque el socialista Rucalcaba sabe que, en estas circunstancias, no puede esperar de los populares el menor apoyo, y la de CiU, porque es la oposición del hermano Maragall, y no interesa, de momento, aproximarse al adversario del amigo fraterno. A todo ello debe añadirse la reunión autonómica en el consejo de política fiscal y financiera para estudiar la propuesta del Gobierno orientada a la reducción progresiva del déficit sanitario. La sesión será muy viva, pues los presidentes del PP y, al frente de ellos, la de Madrid, Esperanza Aguirre, se niegan a subir los impuestos indirectos a sus gobernados porque lo recomiende el Gobierno central. Y el plan de Solbes contempla un gravamen suplementario al tabaco, al alcohol y a la gasolina. Y el sábado 10, la gran Conferencia de Presidentes de las diecisiete autonomías. Quería ZP que en la reunión se tratase ampliamiento el sistema de la financiación autonómica, pero el PP planteará el enramado de sospechas que alberga desde hace meses sobre una centrifugación soberanista del Estado. Y será bueno que allí se hable de todo, por las bondades terapéuticas del diálogo, y que la reunión, aunque sea con los desacuerdos previsibles, termine aclarando el panorama nacional y precisando la posición de cada fuerza política ante las cuestiones autonómicas planteadas y por plantear. El hecho de dialogar no significa obviamente que los interlocutores se aprecien, igual que la renuncia al diálogo, como la circunstancial del grupo parlamentario socialista con el de CiU, no obedece a animadversión mutua sino a oportunismo político. El PSOE y CiU se estiman y respetan, y entre sus prohombres jubilados, González y Pujol, hay una entrañable amistad, basada en recuerdos compartidos y en afinidades sobre el modo de hacer política. Dónde, sin embargo, habría más nostalgia de otros tiempos tal vez sea en el PNV y el PSOE cuando recuerdan tres lustros al menos de su estrecha y variada colaboración, tanto en el el palacio de Ajuria Enea como en el Congreso. El día 7 analizarán juntos Zapatero e Ibarretxe la situación política del País Vasco. Un entendimiento a esas alturas vendría a refrendar el que se alcanza entre los dos grupos, y la sintonía que se percibe entre el socialista Rubalcaba y el líder del PNV, Imaz. 1397124194