CRÓNICAS BERCIANAS
El PSOE busca estrella
LA SALIDA de Roberto Rodríguez de la portavocía del PSOE en Ponferrada, por motivos personales, añade aún más picante al proceso de selección de candidato socialista a la alcaldía de la capital berciana. Para los intereses generales del partido, el abandono de Roberto es una nueva dificultad en el seno de una formación que desde la era Gavela no ha acabado de dar con un rostro que seduzca a la ciudadanía. Aunque del lado del interés particular, en los intestinos del socialismo local, hay quien estos días ha respirado mucho más hondo imaginando un competidor menos. Si bien los detractores de Rodríguez siempre han tendido a menospreciarlo echándole en cara su «flojedad» opositora o su pétrea fidelidad a Charo Velasco como pésimo aval para competir por el número uno, tal vez fueran éstas excusas perfectas para tratar de solapar las virtudes básicas que le habrían convertido en un estupendo candidato. Y este no es el odioso brindis panegírico de la cena de despedida. Idénticas impresiones se pueden hallar en alguna página similar a ésta hace meses. Lo malo es que en Rodríguez se ha tratado de confundir flojedad en su solitaria labor de control, con su alto de grado de coherencia y ponderación en la crítica a la acción de gobierno del PP; y que se ha hecho mofa de su tono de galeno reposado por resultar sideralmente distante del ardor afectado y tremendista del de muchos cargos públicos. Acaso porque por encima de todo es un buen tipo, no haya sido apreciado lo justo en círculos políticos, donde el navajeo tabernario se ensalza como condición natural. En cambio, yo sigo pensando que su personalidad sería la de un notable primer edil. Frente a su abandono se yergue más sólida la figura de Ricardo Saavedra, engalanada por un fuerte dispositivo orgánico de corte localista y más reforzada que nunca por las miniconquistas del Consejo del Bierzo. Con todo, sus asesores saben, primero, que los socialistas «pata negra» no se quedarán de brazos cruzados aplaudiendo su ascenso cuando todos ellos son considerados, por su origen, un sector bastardo. Muchos de los que lo elevaron a cuenta de la brillante pero molesta cabeza de Susi, aún no pasan algún día que otro sin autoflagelarse. Y desde luego, los colaboradores de Saavedra, pese al intensivo trabajo en el Edificio Minero -cursillito de boxeo excluido-, habrán de descubrir todavía la alquimia para que su perfil «carodrovirense» se labre el aprecio del ponferradino callejero. Con estos déficits -léase a Canedo y Miguel Martínez entre líneas-, y teniendo en cuenta que cada mes que pase resultará más difícil gestar un mirlo blanco con tiempo para que la ciudadanía lo conozca y lo valore, yo cada vez me fío menos del descarte del alcalde de Cubillos. Tendría mal encaje político presentar de candidato a alguien que ni siquiera está en la agrupación de Ponferrrada. Pero José Luis Ramón no sólo sería capaz de hacer entrar en ebullición la masa generacional de votos que el PSOE posee en bruto, sino también de barrer por el ala derecha. ¿Y si todo ésto -me pregunto- ya se lo hubieran cantado más de un día a Zapatero?