Diario de León
Publicado por
PANCHO PURROY
León

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EL PLANTEAMIENTO curativo de David Servan-Schreiber, profesor de psiquiatría de la universidad de Pittsburg, causa furor. Su tesis sostiene que la mayoría de las enfermedades dependen tanto de factores somáticos como del estado mental, siendo las personas estresadas las más vulnerables. Explica el caso de la úlcera de estómago, considerada antes un problema psicosomático por excelencia, hasta que, en 1980, se identifica a la bacteria Helicobacter pylori, muy activa en las úlceras sangrantes. Frente a la propuesta de si el causante es la bacteria o el estado emocional, la respuesta es la combinación de ambos elementos, ya que las personas nerviosas y preocupadas quedan más expuestas a la acción microbiana.. La frase favorita de este maestro es: -Hay que dejar que el malhumor nos resbale como el agua sobre las plumas del pato. Una investigación que apoya sus ideas es la realzada en Tejas con la cirugía artroscópica de rodilla. Se trata de una operación en la que un endoscopio introducido en la articulación limpia los restos de cartílago que causan el dolor. Una acción placebo que consiste en introducir el endoscopio y retirarlo, sin hacer nada más, logra en el paciente los mismo resultados que la intervención completa. Parece que el binomio de cuerpo y espíritu, impresionado por la puesta en escena del quirófano, reacciona con placer ante el trabajo clínico supuestamente bien hecho. El efecto placebo es un dispositivo fisiológico pistonudo, descrito por Herbert Benson, cardiólogo de Harvard, con el apodo de respuesta de relajación. Frente al calentón del estrés, el relajo invierte los parámetros peligrosos: se segregan hormonas de tranquilidad (endorfinas), el ritmo cardíaco se hace lento, y la tensión muscular y arterial tienden a la calma. Por eso, un médico que induce apaciguamiento en los pacientes, desencadena en ellos el fenómeno del bienestar. Reclamar el poder de la mente como aliado del medicamento es el nuevo reto.

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