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FERNANDO ALLER
León

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NADIE puede dudar de la buena disposición que muestra José Luis Rodríguez Zapatero para que León supere el retraso secular que ha sufrido en todos los órdenes, una situación que nos ha postergado a los últimos puestos de crecimiento en población y empleo. El tiempo nos dirá si este interés resultará suficiente para contrarrestar las fuerzas negativas, que también están claramente definidas. Los optimistas creen que sí, que todo es cuestión de tiempo, y afirman que se están poniendo las bases para ese cambio en las estructuras productivas y de comunicaciones. Los más pesimistas se mantienen en una actitud de desconfiada espera. El presidente del Gobierno, paradigma del optimismo en sus comparecencias ante los periodistas (reiteró que habrá un buen acuerdo en el carbón y un nuevo plan para el azúcar), realizó ayer en León nuevos anuncios en este camino de modernización de la provincia, apenas 48 horas después de que se conociera el espectacular recorte que, pagado con dinero público, se avecina en Antibióticos. Es la cara y la cruz de una realidad que, como la vida misma, resulta controvertida. Zapatero anunció una nueva prolongación de la pista de aterrizaje de la Virgen del Camino, lo que otorga al aeropuerto capacidad para vuelos internacionales europeos. Confirmó la construcción de la planta de biodiesel, adelantada en su día por Matías Llorente, y desveló que será Repsol la compañía que ejecutará el proyecto. El Ferral acogerá una de las cinco bases de la futura Unidad Militar de Emergencia (UME), previsiblemente dotada con unas mil personas. Han sido los tres compromisos nuevos que se añaden a otros anteriores, algunos en vías de ejecución. Resulta evidente que Zapatero muestra interés por la provincia, aunque todos desearíamos mayor celeridad en la ejecución de los proyectos. Pero sin duda también existe el convencimiento generalizado de que esta es la primera y la última oportunidad. Ningún otro presidente del Gobierno de España en el futuro, al igual que ha ocurrido hasta ahora, tendrá a León en tantas páginas de su agenda. ¿Que garantías de supervivencia existen para Antibióticos después del plan de ajuste aprobado por las administraciones públicas, quién garantiza que después de tan sustanciosa aportación de dinero público - se habla inicialmente de diez millones de euros- el enésimo plan industrial permita realmente consolidar a la empresa? La dirección italiana de la compañía radicada en León y los trabajadores habían alcanzado un acuerdo para prejubilar a los 52 años. En total, 105 empleados de forma inmediata y otro medio centenar a lo largo de los próximos tres años, a medida que los afectados fueran cumpliendo 52 de edad. La segunda parte no ha sido aceptada, pero sí la primera. Cuando el gran reto de León es crear puestos de trabajo, cuando se mira con lupa y cierta suspicacia las promesas de Zapatero para colocar a los parados leoneses en puestos en su mayoría menos remunerados que los de Antibióticos, resulta chocante comprobar con qué alegría alguien se quiere llevar crudo el dinero de todos. Los compinches de la dirección italiana sabían que cuando se habla de Antibióticos los políticos prestan una atención especial al asunto. El cierre de esta fábrica supondría para León un nuevo problema de empleo, ni mayor ni menor que el sufrido con la constante sangría del sector minero, que ha contabilizado ya 14.000 bajas desde que se inició la reconversión, con la agricultura o en los centenares de pequeños comercios que se han visto obligados a cerrar sin que nadie haya prestado el menor apoyo a los trabajadores que se han quedado en la calle, con sueldos bastante inferiores a los primeros. Un efecto similar a otros ajustes laborales, pero con una dosis de emotividad muy superior. Y es que Antibióticos, desde un punto de vista político, significa mucho más: la caída de un símbolo en medio del desconcierto y un mayor escepticismo general. Demasiado riesgo electoral cuando la alternativa está en los bolsillos ajenos. Fácil Que nadie vea en esta crítica un ataque a los empleados o la empresa. Ojalá todo salga bien, aunque resulte caro. Ocurre, sin embargo, que la gestión italiana de Antibióticos en los últimos años no es la mejor garantía y uno tiene la sospecha de que después de esta derrama de fondos públicos, y tal vez una suma añadida para poner en marcha el llamado plan industrial, el futuro no quedará más despejado. Hay un juego de trileros con góndolas de fondo que tiene en León el tablero que no se merecen. Los dirigentes socialistas leoneses han recibido las cifras de los Presupuestos del Estado para León como si del maná se tratara. El incremento del 46% sobre el presupuesto provincializado del año anterior (en total más de 440 millones de euros) resulta llamativo. Cuando se desmenuza, la visión cambia un poco. Y es que más del 65% de esa cifra se destina a obras relacionadas con la llegada del Ave y su tránsito hacia Asturias. Un proyecto, justo es decirlo, que tiene un padre, Alvarez Cascos, y no estaría ni medio bien que ahora los socialistas lo pararan. Todo lo contrario, le han dado bríos. Pero digamos que era lo obligado. El otro 40 por ciento se reparte en varios proyectos, algunos también dejados pendientes por el anterior ministro de Fomento, como la Ronda Sur, y vuelve a resultar decepcionante la cifra prevista para el Inteco: Dos millones de euros. Se puede responder que es para hacer el proyecto del edificio y que para eso no hace falta más. Evidentemente. Pero lo que se demanda no son dotaciones para el caminar de la tortuga, sino apoyos para acelerar la recuperación económica. El aval de las empresas de primer nivel que ayer se dieron a conocer como vinculadas al proyecto, permite aventurar soluciones positivas. Tal vez sea que la inteligencia artificial, como toda inteligencia, es incorpórea aunque muy rentable. Evidentemente habrá que medirla no por lo que ocupa sino por los empleos que genera. Sigue la espera. El PP, sin dar de momento razones pormenorizadas (los está estudiando, dicen), ya ha dicho que son unos presupuestos grises y la UPL ha tachado las cifras del Gobierno de «raquíticas e irrisorias». También en este caso es obligado esperar al contraste de cifras y argumentos.

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