EN BLANCO
No es urbanidad
EL PRESIDENTE del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acude a Marruecos para celebrar el cincuentenario de la independencia de aquel país. Como hay que suponer que los marroquíes lo han invitado, y que no ha acudido por su cuenta, no hay nada que decir en este aspecto: las normas de la urbanidad recomiendan hacer lo que ha decidido hacer el señor Rodríguez Zapatero. Ha sucedido eso mismo en casos mucho peores, y muy recientemente, cuando representaciones de los países derrotados en Trafalgar acudieron a la celebración que los británicos hicieron de aquel episodio. Pero una cosa es esto y otra es, por ejemplo, aparecer ante las cámaras de la televisión, en Marruecos, teniendo como fondo un mapa político en el que aparecen con los colores de Marruecos zonas que no sólo no son marroquíes, sino que son españolas. Eso no es urbanidad, sino otra cosa más grave y, desde luego, de naturaleza sustancialmente distinta, porque tiene que ver no con el talento o la falta de él, sino con la más elemental noción de las obligaciones de un presidente del Gobierno. Muchos españoles serios, responsables y conocedores de nuestra historia están inquietos por el rumbo que este presidente del Gobierno está imprimiendo a su mandato, como si no tuviese obligaciones; por ejemplo, la de cumplir y hacer cumplir la Constitución española. No son manías, ni actitudes ideológicamente preconcebidas: es una inquietud con fundamento en la realidad. De ahí que el presidente del Gobierno se vaya a Marruecos, y muchos nos echemos a temblar.