LA VELETA
Presente contra pasado
O PASADO contra presente. El PSOE intentaría defender al Gobierno de los ataques de la oposición «popular» desempolvando ciertas falacias u oscuridades del Gobierno anterior, con la intención presumible de reducir el ardor acusatorio del PP, y así resurgen dos asuntos sobre los que la verdad no ha dicho aún su última palabra: la guerra de Irak y el «Prestige». Es posible que el Gobierno y el mismo Zapatero agradezcan que el PP se vea precisado a adoptar una actitud defensiva desde la que seguir sosteniendo que ni Aznar ni ningún miembro de su gabinete incurrieron jamás en mentira al informar al gran público. Pero a los «populares» les sobran energías para defenderse sin renunciar al ataque. Tendrá que seguir padeciendo el Gobierno del PSOE acusaciones de la oposición sobre una España a la deriva territorial, sobre una funesta o irresponsable política antiterrorista (veteada de sospechas sobre trapicheos socialistas con ETA), sobre la propuesta estatutaria del «parlament» catalán o una reforma constitucional por la puerta falsa, sobre la levedad intelectual de ZP... Los «populares», sin embargo, deberán atender, junto a su ofensiva permanente, a la contraofensiva que se les lanza desde la izquierda parlamentaria, por IU y PSOE. Algunas cintas grabadas en los primeros momentos del escoramiento del «Prestige» hablan ahora sobre situaciones que se desconocían, y algunos informes del Alto Estado Mayor del Ejército desvelan que los soldados españoles desplazados a Irak, vivieron allí durante sus últimas semanas de estancia en circunstancias de guerra abierta. Si el PP le tira al PSOE el presente a la cabeza, el PSOE le tira al PP a la cabeza episodios de un pasado muy próximo y al parecer mal cerrados por esclarecimiento insuficiente. De este intercambio de golpes, en un combate sin reglas de «fair play», la política no se ennoblecerá, ni mucho menos, y tampoco mejorará el juicio de la ciudadanía sobre los políticos, pero ya se apunta algo que se sabía, y es la cantidad de ocultación y enmascaramiento que se almacena bajo el poder. En este juego macabro de puñaladas acusatorias entre el PSOE y el PP, o se dan prisa los contendientes para acabarlo a su favor o vendrá la semana navideña a fijar una tregua política. Y en estas luchas a degüello, nadie quiere una tregua. El socialista Rubalcaba conminaba ayer a Rajoy para que explicara por qué había mentido «en este Congreso», porque hablaba desde él, y el «popular» Zaplana le recordaba que si miran demasiado atrás les puede entrar tortícolis. O incluso se podrían «dislocar». «Ya lo hemos avisado veces», subrayó Zaplana. Una advertencia disuasoria, pero con acento defensivo.