AL TRASLUZ
Golpe de timón
BIEN está lo que bien acaba, en la fugaz polémica entre Amilivia y Doctor sobre la utilización del Musac como sede para la Feria Internacional del Libro. Una reconsideración, un cambio de tono, no digamos ya la mano tendida o pedir disculpas sigue siendo la mejor solución a casi todo. Quizá el problema de la falta de espacio para el proyecto permanece sin resolver, pero el quiebro dado en la forma de debatirlo, además de ser un buen ejemplo en estos tiempos crispados permite sumar inspiraciones y voluntades, algo que no habría sido posible de seguir enzarzados en reproches. La verdadera coherencia, la que importa, no es aquella por la que nos aferramos a nuestros errores sino la que nos permite mostrar lo mejor de nosotros mismos. El golpe de timón dado por ambos nos reafirma en que las personas han de ser superiores a los cargos, y que no hay mejor respuesta que ponerse en el lugar del otro. Sinceramente, no me importa ya quién ha dado el primer paso, sino el resultado final y la enseñanza que se deriva del mismo: es posible reconducir polémicas, sin vencedores ni vencidos; es posible y además un deber. ¿O es que alguien cree que el alcalde debería haberse encadenado al Musac y Doctor declarado en huelga de hambre? Con dicho cambio, ajeno a cualquier claudicación o debilidad, han actuado a la altura ética de las altas responsabilidades que tienen encomendadas, cada cual con sus retos, que no son pocos. La verdadera coherencia no es aferrarte a tu errores, pese al riesgo de naufragio, sino ser siempre capaz de dar un golpe de timón hacia el diálogo. Como Doctor y Amilivia han hecho. No hay mejor forma de navegar hacia buen puerto que eludir las tormentas, al menos las evitables.