PANORAMA
Generalitat censora
EL GOBIERNO nacionalista de Cataluña ha tenido la brillante idea de aprobar una ley que le permite cerrar un medio de comunicación si este no da «una información veraz» o si «mezcla información con opinión». Así, tal cual, no es una inocentada. Treinta años después de la muerte del dictador, un gobierno elegido democráticamente se saca de la manga la ley más antidemocrática de cuantas se han parido en la democracia. ¿Quién es el Gobierno nacionalista catalán para decidir qué es información veraz? ¿Qué criterios pueden emplear individuos como Bargalló, Tardá y otros ultras nacionalistas, hinchados de xenofobia, espíritu reaccionario y afán inquisidor para cerrar o no un medio? ¡Qué obsesión la del gobierno nacionalista catalán por regular todos los aspectos de la vida de los catalanes: lo que tienen que sentir, la forma única y virtuosa de ser catalán, en que caja de ahorros deben tener su dinero, cómo deben organizar su ocio! ¿Es una consecuencia de la forma catalana de ver el mundo el cerrar a aquellos medios que no se atengan, prietas las filas, a ella?. Lo terrible es que este atropello a la libertad de expresión resulta gratis políticamente en una sociedad adocenada por el nacionalismo como es ya la catalana. Durante años, muchos hemos mirado a aquella tierra como símbolo de modernidad y apertura a las ideas que se colaban por las rendijas de la dictadura procedentes del extranjero; hoy, gracias al régimen nacionalista de Maragall y cía, Cataluña se pone a la zaga de la libertad de expresión y decide que cerrará todos aquellos medios que no digan lo que no quieren oír. ¿Pueden afirmar los comisarios políticos nacionalistas que la televisión autonómica catalana -esa maquina de sembrar doctrina y perder dinero- da siempre información veraz, no mezcla información con opinión? ¿Pueden decir lo mismo de la flota de radios y televisiones que controla el régimen nacionalista y desde las que todos los días se emiten consignas xenófobas, en las que se utiliza español como sinónimo de insulto, como ser inferior? ¿Estarán dispuestos los aparateros del régimen nacionalista catalán a cerrar esos medios?. Estamos ante un ataque gravísimo a la libertad de expresión, que es uno de los indicadores que habla de la calidad de una democracia. Estamos ante una ley que quiere amordazar a la sociedad e impedir que nadie piense de forma distinta a la que quiere imponer el régimen nacionalista. No es causal que en las dictaduras no haya libertad de prensa. No es casual que a todos los dictadores les hayan irritado siempre los periodistas que no contaban las cosas como ellos exigían. Espero que la sociedad catalana, que la sociedad del resto de España, actúen en consecuencia ante esta brutal embestida y echen para atrás cuanto antes esta ley y, desde luego, castiguen electoralmente a sus responsables, esos comisarios políticos del nacionalismo catalán, siempre dispuestos a vigilar y castigar a los que demuestran que se puede ser catalán sin pensar como ellos