PANORAMA
Un general desinformado
TODA la vida alimentando la hoja de servicios para esto. Para echarlo a perder en el último momento. Toda una vida dedicada al servicio a los demás y cuando va a salir por la puerta grande, le da un pallá, y nos enteramos de que no sabe ni cuál es su papel, ni el país al que sirvió, ni tan siquiera para qué está. Parece increíble, pero el general José Mena, que llegó tan arriba, que fue tan laureado, tan respetado y tan ensalzado, se marcha sin haber entendido cuál fue su tarea, ni cuál el papel del Ejército, ni qué significan la disciplina y el honor. Porque el general que a estas horas pena en su domicilio la falta cometida, llegó a donde llegó y fue quien fue, sin haberse enterado de aspectos básicos e imprescindibles para ejercer como un simple ciudadano de un país como el nuestro. Por ejemplo, no sabe que las fuerzas armadas están sujetas al poder civil. Desconoce también que las asonadas, los alzamientos y los pronunciamientos en los países democráticos, sólo están ya en las páginas de los libros de historia. Al general Mena no le importó traicionar la confianza de quienes le apoyaron y le llevaron hasta una de las mayores responsabilidades militares. Y ni tan siquiera ha respetado las leyes que entendemos debió de jurar o prometer. El caso de Mena Aguado impresiona realmente. Estamos ante un teniente general absolutamente desinformado. Que por desconocer desconoce hasta lo que dice la Constitución Española a la que ha de valer. Un general, que ignora además el ejército que dirige, a punto de culminar el proceso de desmantelamiento que iniciaron los populares. Un general que se permite amenazar, con el lenguaje del armamento, a todo un país al que prometió servir. Un general, en fin, que parece que no se ha leído la Constitución. Y que se cree lo que le dice Federico y sus rapsodas. En qué manos estamos.