Diario de León
Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

LAS ÁGUEDAS de Zamarramala y las de La Bañeza renuevan en pleno siglo XXI una larga tradición -las mujeres toman el bastón de mando municipal por un día- que tiene vigencia como testimonio de la lucha femenina por hacerse presente en el ámbito público. Pero las Águedas son, sobre todo, una rémora de la desigualdad cultivada primorosamente por siglos de cultura patriarcal. La estampa de estas mujeres que mandan por un día choca con la imagen de la llegada al poder, por elección democrática, de la chilena Michelle Bachelet o, ya hace unos meses, la germana Angela Merkel. La mayoría de la población asiste con naturalidad a estos cambios, pero no cabe duda que persisten voces que promueven la reacción y con ella la minusvaloración de las mujeres que ostentan cargos públicos. A Merkel y a Bachelet se las cuestionó por no tener una familia convencional, aunque nadie ha puesto en duda la valía de Evo Morales para ser presidente pese a no pagar pensiones familiares, o de Mitterrand, que ocultó la paternidad de una hija extramatrimonial. Un hombre soltero, como Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta, tampoco es sospechoso de nada. En cambio una mujer, como la presidenta del PP de León, Isabel Carrasco, es sospechosa de no ser tonta («... aunque es mujer, lo está haciendo bien», dijo ufano el concejal Saurina. La igualdad jurídica y de derechos, como se ve, no va acompañada de la igualdad real. Eso es harina de otro costal. Ni siquiera es suficiente sacudirse la maldición de Eva.

tracking