Diario de León
Publicado por
BERNARDINO C. GONZÁLEZ-HALLER
León

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PARA VIVIR sanos la primera condición es respirar aire limpio. Es preocupante que nos hayamos enterado de los datos de la Unión Europea que demuestran los niveles de dióxido de carbono y dióxido de azufre emitidos por la térmica de la Robla y otras industrias contaminan la ciudad de León a través de los ecologistas. Los que facilitaron la construcción de las centrales no pensaron en la salud de los ciudadanos, pensaron en su negocio. Por un puñado de puestos de trabajo no tiene sentido obligar a toda la población a respirar aire contaminado. Sí la contaminación ataca a las piedras y a las vidrieras de la Catedral, ¿qué hará en nuestro organismo?. Hace unos días las autoridades destinaron unos millones para reparar el daño que causa el exceso de dióxido de azufre que nos manda todos los días la central térmica de la robla en las vidrieras. Sabiendo que es la contaminación la causa, lo que procede es eliminar la contaminación y después repararlas. Sin embargo, las autoridades de la Diputación y de la Junta nos han dicho que hay que poner dinero, pero no han dicho ni una palabra sobre la pertinencia de eliminar o disminuir la contaminación. Y siempre sucede lo mismo: pasividad, resignación de los ciudadanos y la palabra de la autoridad avalando los intereses de unos pocos. Analizar y comprender la complejidad de la conducta implica una práctica científica, en virtud de la cual se transciende la opinión simple y la ideología, que suele ser ciega y por eso excluyente. Sólo desde la perspectiva de una práctica científica, conectada con precisión a los horizontes teóricos de comprensión del paradigma que incluye la forma de modificar esas conductas, podemos lograr una vida con sentido, en la que lo primero no es el dinero. Creo que ha llegado el momento de plantear el problema de las alternativas a los modos de producción. No podemos degradar más la naturaleza, porque es la que nos permite vivir. Tenemos que pensar. Aquí, cómo no puede ser de otra manera, está penado matar de una vez, pero matar poco a poco está permitido. Pues no lo dude, respirar aire contaminado es una forma de enfermar y acelerar la muerte. La contaminación que respiramos todos los días es más peligrosa que el humo del tabaco. Sí usted padece cansancio, fatiga, duerme mal, tiene problemas en las vías respiratorias y le pasa algo en los pulmones, piense que hay una causa, y probablemente es la contaminación. Una vez que los investigadores han demostrado que respiramos aire contaminado, procede investigar cómo está la salud de los leoneses, comparada, por ejemplo, con los de zamoranos.

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