APOLOGÍA DEL BIEN
Catarsis
RAJOY vino a León, pero no dijo nada nuevo. Vino, como hace siempre, a hablar mal de Zapatero. Y esto gusta. Su presencia supuso una verdadera catarsis para los adeptos. Acusar a Zapatero de engañar a los ciudadanos es una vileza. Creo que la mayoría aún recuerda lo que dijeron ellos sobre las armas de destrucción masiva, para complacer a Bush; lo que dijeron en los atentados del 11 de Marzo; lo que dijeron durante el desastre ecológico de Galicia y de toda la costa del Cantábrico. Por tanto, emplear sólo adjetivos negativos no dice nada a favor del que los utiliza. Zapatero, como es su deber, se mueve dentro de los parámetros de la responsabilidad y de la diplomacia. Además es una persona educada. El primer principio de un demócrata es ser ético. Ya Gracián ( 1647) decía: « Los malos modales todo lo corrompe, hasta la justicia y la razón». Hay un hecho que bien merece una reflexión, y es que, hasta hoy, todos los partidos están de acuerdo con las propuestas del Gobierno; y, además, en todas las encuestas Zapatero es mejor valorado que Rajoy, y la intención de voto sigue siendo favorable al PSOE, y aunque ha sufrido algo de desgaste, el PP no sale beneficiado. Al grito de «presidente, presidente», se sintió complacido. Se le notaba. Estas convocatorias siempre producen el efecto de una terapia catártica. Nada nuevo en el discurso del presidente de la Junta, ni del alcalde, hace 23 años que tienen el poder y todos los problemas son culpa de Zapatero, que llegó ayer. No hablaron de eliminar el problema de las listas de espera, ni de la contaminación, ni de la escasez de ambulancias, ni de los problemas de los pueblos de León Lo único nuevo se puede encontrar interpretando a Isabel Carrasco: Isabel, aprovechó el acto para fijar el territorio. Les recordó que el partido en León había hecho una renovación modélica de la que salió un PP vivo. Creo que ya no hay duda de quién encabezará la lista de las municipales en León. Unas veces se presenta como víctima, dice que Zapatero no cuenta con él, y otras como el amo. No para de decir, «no le voy a consentir que rompa España». El problema no es el que ha seleccionado Rajoy, el problema es que España ya es de los dueños de las multinacionales. ¿De parar esto no habla nadie? Cómo ningún partido le apoya, ha salido a hacer trabajo de campo. Aunque la pregunta se vende bien, preveo que perderá el combate. Las sociedades vivas y abiertas no soportan las amenazas ni el miedo, ni el estado estático. Esa estrategia sólo funciona en las sociedades gobernadas por dictadores. Pensemos.