León, lugar de inmigración
Al Gobierno del señor Rodríguez le han bastado veintidós meses para paralizar el calendario de aplicación de la LOCE, iniciar un supuesto debate educativo, elaborar un nuevo proyecto, negociar su reforma y conseguir que el Congreso de los Diputados aprobara, como ha sucedido estos días, el pro yecto de Ley Orgánica de la Educación (LOE). En este contexto la Conferencia Episcopal Española una vez más, nos recuerda que lo que la Iglesia enseña y cree es que el derecho de los padres a educar a sus hijos debe ser garantizado, pero nunca usurpado ni dirigido por el Estado. Ello significa que los principios y las convicciones que inspiran la vida de los padres son los que deben configurar el modelo educativo; no así una Educación para la ciudadanía hecha a la medida de la ideología del Gobierno de turno. La CEE nos recuerda también que el estatuto académico de la enseñanza de la religión católica debe reconocer a la formación religiosa la dignidad académica que posee. La gravedad de estas cuestiones es la que obliga, así debería entenderlo el Gobierno de España, a anteponer razones de bien común al éxito inmediato de una política de dudosa neutralidad. Valentín Abelenda Carrillo (Gerona). He oído estos días en la radio y también he leído en la prensa, una noticia en la que se hacía alusión a la filtración de los exámenes de auxiliar administrativo para el Ayuntamiento de León. Desearía que fuese mentira, pero si no lo fuera, sólo recordar a nuestros políticos de cualquier partido (ya en el interior equipo gobierno hubo problemas con las plazas de Policía Local, y qué decir de la suerte que ha tenido el señor Francisco Gutiérrez que debió bordar el examen para la plaza de arquitecto en el Ayuntamiento de San Andrés), que se pongan en el caso de esos jóvenes que se han sacrificado, estudiando y preparando un temario para hacerse un hueco en el mundo laboral y ven cómo les cierran todas las puertas; coincidiendo encima en las oposiciones con algún conocido inepto que, curiosamente consigue la puntuación más alta. Esto supone una gran decepción para cualquier persona que se ha sacrificado y la realidad demuestra que es más importante tener algún conocido con poder, que toda la preparación acumulada en un currículo, que probablemente irá a la papelera sin ser leído por nadie. Por eso no sorprende a veces encontrarnos con verdaderos inútiles en puestos de cierta responsabilidad en las administraciones, mientras que personas brillantes engrosan las listas del paro. Por favor, reflexionen y sean honestos siempre. Quizás algún día les toque a ustedes estar «al otro lado de la valla». Julia Gutiérrez Marne (León). Anatalio Calle (Navatejera).