Diario de León
Publicado por
JAVIER TOMÉ
León

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LLEVADO por el vértigo metafísico de las grandes dudas existenciales, el muchimillonario estadounidense Thomas Monaghan ha comenzado a levantar los cimientos de una ciudad guapa como un jilguero y en la que sólo tendrán cabida los vecinos píos, prudentes y consagrados casi en exclusividad a las santas prácticas religiosas. Este hombre que luce una sólida reputación de personaje tan indigesto como los productos de su empresa, Domino¿s Pizza, se confiesa harto del noble arte de vivir de las rentas, en el sentido bíblico de las palabras, invirtiendo alrededor de 500 millones de dólares de su peculio en un proyecto urbanístico más puro que la leche cuajada, dispuesto a lo largo de cuarenta kilómetros en el estado de Collier, Florida. El bueno de Thomas, un barbián capaz de crear mundos infinitos en la estrechez de su cabeza, piensa bautizar el enclave con el muy apropiado nombre de Ave María, o Villa Dios en lenguaje castizo, lo que en cualquier otro lugar del mundo civilizado provocaría una polvareda de rabiosa rechifla. Pero no ocurre lo mismo en la Nación del Arco Iris del Señor, que así se considera a sí misma la América de George Bush, encantada de tener en su extenso territorio un pueblo exclusivo para fundamentalistas de la religión, donde la perniciosa trinidad liberal de pornografía, anticonceptivos y aborto quedará absolutamente prohibida a sus habitantes. A mí, la verdad, la idea me parece de perlas y ya he pedido un crédito para mudarme a un piso-confesionario en las colinas de Villa Dios, un lugar en el que prima el buen orden del universo y además resulta ideal para secar la ropa.

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