EL BALCÓN DEL PUEBLO
Maniobras heladoras
ESTRENAMOS el tiempo de la mejor primavera/verano. Ya hemos colgado los tabardos y abrigos, aunque el refrán leonés nos aconseje: «hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo». El buen tiempo ha echado el cerrojo a la blancura de la nieve, por cuyas laderas descienden en «zig-zag» los deseos. Ha concluido la temporada de esquí. Una temporada magnífica. La mejor en la provincia leonesa de todos los tiempos, especialmente en la estación de San Isidro, con más de 350.000 esquiadores y más, también, de tres millones y medio de euros de ingresos. Estos datos son la mejor prueba de la urgencia para construir la estación de esquí de San Glorio, para la que ya no caben más retrasos, dilacciones ni disculpas. Los tres millones y medio de euros recaudados en San Isidro son una parte mínima. Es la cantidad que ha entrado en las arcas de la Diputación Provincial. Otra más importante es la que dejaron los esquiadores en los establecimientos privados y en el conjunto de la zona. Como todo el mundo sabe, Puebla de Lillo y otros pueblos cercanos -y algunos más alejados, como Boñar- viven de la estación de esquí. Es el complemento preciso para fijar población. El ocio, en nuestros días, ayuda al negocio. Ya florecen los cerezos y los árboles ornamentales de la ciudad. Es como una eclosión de vida. Sin embargo, en los despachos se fabrican estrategias de sombras heladoras. Prosigue, por ejemplo, la guerra por la presidencia de Caja España, en la que se están viendo enfrentamientos por intereses personales, de asociaciones empresariales y de facciones internas dentro de los partidos mayoritarios. La guerra está enmarañada y es poco limpia. Van a quedar muchos pelos en la gatera. Lo que brilla por su ausencia hasta la fecha es qué proyectos hay para Caja España. Así es muy difícil que la primera entidad financiera de Castilla y León pueda salir beneficiada. No es descartable, incluso, una desestabilización que dure años. Ya la sufrió cuando siendo consejera Isabel Carrasco, decidió que en Caja España mandaba como en la cocina de su casa. Disfruto con las columnas tridimensionales. O mejor dicho: asomarme al balcón con el trípode. A esta comparecencia le queda una pata para consolidar hoy su estabilidad. Es fácil en exceso de visionar. Ha comenzado la carrera de elaboración de las listas municipales y autonómicas, aunque estamos a un año vista. Se anuncia un acuerdo en El Bierzo entre la UPL y los disidentes del Partido Popular que capitanea Ángel Escuredo. Es poco creíble. Y mientras tanto, este mismo periódico informaba ayer que el corregidor de León, Mario Amilivia, hará lo que le digan Juan Vicente Herrera y cía. Es decir, que el margen de maniobra y negociación de Mario Amilivia es mínimo. Ocupará foto de cartel electoral si le conviene a la cúpula del partido. En caso contrario, sólo le queda un camino: callar y obedecer. También orgánicamente las estrategias son heladoras. No tienen la quietud ni los silencios de los lagos entre nieve, como los que decoran la estación de esquí de San Isidro.