Diario de León
Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

Creado:

Actualizado:

EXCELENTE combate dialéctico entre Zapatero y Rajoy. El presidente del Gobierno, feliz de haberse conocido, había dibujado a mediodía una España arco iris, y el líder de la oposición, en cumplimiento de su deber, trazó por la tarde una imagen en blanco y negro del país como un aguafuerte desolador. Igual que en años anteriores. Pero esta vez uno y otro, Rajoy y Zapatero, se superaron en su excelencia parlamentaria. Y es que la ocasión no admitía que el adversario venciera a los puntos. El presidente vive las horas más comprometidas de su gestión política, y el líder'popular estaba forzado a convertir sus augurios catastrofistas sobre la unidad de la patria en dardos demoledores contra quien va a batirse el cobre en las próximas elecciones generales y, antes, en las municipales y autonómicas. No parece que el estado de la nación obedezca exactamente al diagnóstico que formularon ayer, entre acusaciones personales, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. El primero parecía atender en su primera intervención a los problemas que aparecen en el panel del CIS, con especial mirada hacia los jóvenes, a quienes deseaba facilitar el acceso al trabajo estable y la vivienda, a cambio de ventajas fiscales para empresarios y rentas de alquiler. Los jóvenes son la clientela electoral que le pidió a ZP el 14-M que no les fallara, y algunas medidas del Gobierno intentan favorecerles, pues fallar a esa franja social equivaldría a una merma muy notable de votos. Rajoy también tenía entre cejas las elecciones, y de ahí que terminase su primer discurso, elaborado con gran brillantez dialéctica, diciendo que se necesita un gobierno que haga las cosas como es debido, para que «entonces España ocupe el puesto que le corresponde entre los países más grandes». Y la apostilla: «De eso nos encargaremos nosotros». En su réplica, el presidente aseguró que él tampoco quiere llevar a España al rincón de la Historia, pero tampoco a Las Azores, ni a Abu Grahib, »y ahora que Blair y Bush han reconocido algunos errores sobre Irak, los españoles esperamos que el PP reconozca los suyos en esta cámara. Y sobre los augurios catastrofistas de los dirigentes populares, citó Zapatero sus «profecías fallidas», calificándoles de «profetas del desastre y de un desastre como profetas». Terminó el presidente señalando aparentes contradicciones del PP, como la de decir a CiU que los «populares» de Cataluña no debieran ser descartados para formar parte del gobierno de la Generalitat, cuando el próximo ejecutivo catalán habrá de aplicar un Estatut contra el que el PP ha recogido muchas firmas sino también el nacionalismo catalán apoya el Estatut con toda su firmeza. Pero bajo el combate encarnizado entre Rajoy y Zapatero, se observaba su mutuo entendimiento sobre el alto el fuego etarra para no convertirlo en tema de debate duro.

tracking