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JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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LLEVAMOS dos días con calor sahariano. Y para hoy nos ponostican el tercero, en que León rivalizará con Écija, la «sartén de Andalucía». Los pardales y palomas se cobijan a la sombra con el pico abierto y abrevan su sed en las fuentes públicas. Las otras, las del campo, ya no aportan agua a los arroyos, ni éstos a los embalses. Las altísimas temperaturas, que algunos califican de extremas, y la sequía alarman a los campesinos. Cada vez está más clara la necesidad de modernizar los regadíos. Y no sólo por el mayor rendimiento de las cosechas, sino por el ahorro de agua. El agua ha sido siempre un bien necesario. Donde no hay agua, difícilmente hay vida. Ahora, además de bien necesario, es también escaso. En otras muchas otras latitudes nacionales ya hace años que lo padecen. Aquí, afortunadamente, aún no, pero llegará de no promover una política racional y preventiva. En días de modorra como éstos me viene a la memoria la desidia y retraso en el cierre de la presa de Casares, ya ultimada, pero sin poder aprovecharla por no retirar una línea de alta tensión que cruza el vaso. O el de Villagatón, dependiente de la Junta, con media docena de años de retraso. No es la primera vez que denuncio desde este balcón semejante ineptitud. Siempre se ha obtenido la callada por respuesta. Hacen lo que algunos municipios leoneses, con los de la capital y Villablino a la cabeza. No contestan al Procurador del Común cuando les requiere para que se expliquen sobre quejas de los ciudadanos. Ya es muy mala práctica que los ayuntamientos no contesten o no se expliquen ante los ciudadanos, que como administrados tienen derecho a exigirles que respondan por los perjuicios u omisiones en que puedan incurrir. Ahora bien, que no lo hagan a una institución que les hace requerimientos con todos los requisitos formales es todavía mucho más grave. Y, desde luego, es un desprecio institucional, casi un desacato, que en realidad pone de reliive la poca estima en que tienen esos responsables municipales a las instituciones. El Procurador del Común y los ciudadanos que a través de él exponen sus quejas, tienen todo el derecho a que les contesten por puro y elemental respeto democrático. Y en estos días de modorra, el Sepla , o sea, los asalariados del chuletón, no de garbanzos, han iniciado la huelga. Afectará, de no remediarse el conflicto en la mesa negociadora, a miles y miles de usuarios. En León, mientras tanto, prosigue el crecimiento del aeropuerto de La Virgen del Camino. Su número de usuarios ha crecido en junio el 61% más que en el mismo mes del pasado año. Es una prueba contundente del acierto de los que apostaron por el aeropuerto civil. Y también el error de todos aquellos que no ha mucho tiempo ridiculizaban a quienes promovían la transformación del aeródormo militar en aeropuerto. Cada vez menos, pero todavía queda gente en León apoltronada en su rutinas e inercias. Eso sí, siempre dispuestos a denostar a los soñadores que aventuran otro futuro, aunque sea contra viento y marea. La experiencia del aeropuerto leonés viene a dejar bien claro que siempre es preferible equivocarse por cambiar las cosas, intentando mejorarlas, que por el inmovilismo de dejarlas como están.

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