Diario de León

CELTAS CORTOS

El «pick up» y la patera

Publicado por
ALBINO PRADA
León

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RECIENTEMENTE la ministra de Medio Ambiente reclamaba de la sociedad española un esfuerzo para desengancharse de su creciente, e insostenible, consumo de petróleo. En EE. UU. la adicción al petróleo es, como se sabe, todavía mayor. Según un reciente informe del Club de Roma, sólo las familias de Houston (Tejas) gastarían más dinero en aire acondicionado ¡que la suma de todo el producto nacional de 42 estados africanos! En todos esos ejemplos la adicción española es ya la de un discípulo aventajado: el caso que veo más revelador es el del automóvil. Mientras en EE. UU. disponen de 489 vehículos por cada mil habitantes, en España alcanzamos los 376, cuando la media europea se queda en 289... lo que no es poca cosa cuando la media mundial está en 84. En dependencia del automóvil estamos en un 130% de la media europea. En esta dependencia no pareció hasta ahora arredrarnos, para comprar uno o más coches, el hecho de tener que pagar el combustible mucho más caro que los norteamericanos. En el caso americano, que la adicción es sensible al alza del precio en estos meses lo ponen bien a las claras las caídas de ventas de los modelos pick up (todo terreno). Este año para General Motors y Chrysler ya son del orden del 30%, mientras para la Ford alcanzan un retroceso del 50%. En Galicia, y en el conjunto de España, este capítulo del consumo energético no ha hecho más que crecer, alimentando incluso una eclosión urbanizadora (para segundas viviendas en el litoral, la montaña o primeras viviendas en las áreas metropolitanas) que camuflaba en sus bajos precios de compra los asociados a la movilidad. Eclosión que prescindió del transporte público o del ferroviario en la mayor parte de los casos. Con lo que alcanzamos ya un punto de drogodependencia en el que, en un reparto igualitario del parque automovilístico mundial, cada uno de nuestros coches debiera ser usado por doce personas. Demasiado combustible, cuando un hogar español consume tanto como la humanidad que cabe en una patera. Es sintomático que en una encuesta sobre la energía y sus usos que realizamos en el 2005 a la población gallega los problemas menos valorados asociados al uso de hidrocarburos eran la dependencia de suministros del exterior o los riesgos de no controlar los precios. Y el que más se percibía como problema era el cambio climático. Es seguro que, con la que está cayendo estos últimos meses, al llenar el depósito quien más quien menos se replantee cómo desengancharse de su propia dependencia. En mi opinión no nos va a ser fácil. Por eso pienso que a partir de ahora los desarrollos urbanísticos debieran condicionarse -y obligarnos- muy seriamente a esta desintoxicación.

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