Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

Creado:

Actualizado:

COMO en los helados de tres gustos, ahora se solapan en la política tres campañas electorales diferentes. De ellas, la más compleja es la invisible, la que no tiende a captar el voto de los ciudadanos sino el de algún grupo parlamentario, por si irrumpiese una improbable moción de censura contra el Gobierno en el Congreso. Si Mariano Rajoy lograse, mediante el cambio de tono en su estrategia de oposición, cierta condescendencia de CiU, Rodríguez Zapatero se vería sometido a una censura parlamentaria de la que sólo le salvarían, asfixiándole, sus aliados de la izquierda, IU y ERC. Pero CiU debería obsequiar a Rajoy con la abstención del nacionalismo catalán. Las otras dos campañas carecen de misterio. En mayo dirimirán los dos partidos mayoritarios su influencia en los municipios y las diputaciones y el poder de gobierno en una docena de comunidades autónomas, lo que será la encuesta más fiable sobre las inclinaciones políticas del momento. Quien obtenga mayor número de votos en el contexto nacional alegará obviamente que ha vencido en las primarias de las generales siguientes, aunque estas se celebrasen diez meses más tarde, a mediados de marzo del 2008. Ya está corrigiendo el PP algunos errores que le señalan las encuestas, y el primero de los cuales ha sido el del pasado 15 de enero, durante la sesión parlamentaria sobre política antiterrorista, en la que Rajoy, más que mal, estuvo desaforado. No ha suavizado el líder 'popular' su argumentación contra el Gobierno, pero sí el énfasis tronante de un profeta bíblico. La crispación política, eso sí, sigue garantizada aunque a partir de ahora no la producirá tanto la estridencia en las críticas del PP como la tenacidad de este partido en sus descalificaciones graneadas del presidente Zapatero. Sin más apoyo que una frase del batasuno Barrena sobre la continuidad de «un nivel de interlocución política importante» a favor de la viabilidad del llamado proceso paz, y a pesar de que Patxi López, líder socialista de Euskadi, lo desmintiera, Rajoy afirmaba, que el Gobierno vuelve a hablar con Batasuna. Y si a él, al líder de la oposición, no se le informa, es porque se sabe que eso (lo de dialogar con etarras o proetarras) no le gusta. Si todo siguiera igual, con las misma agresividad del PP contra Zapatero, aunque sin los insultos más gordos de los buenos ratos, el tedio social aumentaría en progresión directamente proporcional al tiempo que vaya transcurriendo, por lo que ya se han sondeado desde Génova 13 las posibilidades a favor de Rajoy de una moción de censura. Pero esa idea se ha descartado para que la moción no girase 180 grados sobre sí misma y golpeara a quien la presentaba, como sucedió el pasado 15 de enero cuando en el Congreso no sólo se quedó solo y aislado el PP, sino duramente fustigado por el resto de las fuerzas políticas, incluida CiU.

Cargando contenidos...