EL PAISANAJE
Invierno
DESDE LOS tiempos de Mariano Medina, el hombre del tiempo por antonomasia, todos los meteorólogos describen los efectos de las borrascas sobre Europa con dos varas y otras tantas isobaras de medir, porque ésta es una ciencia imprecisa donde las haya. Así, cuando soplan malos vientos desde Dunquerque, Le Figaro suele titular en francés «Inglaterra, aislada del continente», mientras que el Times informa sucintamente a sus lectores con un «El continente, aislado». Ahora ya no es lo mismo, porque han cavado un túnel bajo el Canal de la Mancha, como cuando Zapatero le segó la hierba a Bono en La Mancha de aquí, pero a lo bestia. Uno es más bien de gustos británicos, lo mismo en el tabaco que en los licores espirituosos rubios y, a ser posible, de malta, aunque no de la cocina, que allá siempre es insípida y le falta un hervor: entre el jamón york y el pata negra hay su distancia, igual que entre un pudding y el cocido de Casa Maruja. Para compensar, entre el talante de aquí y la flema de ellos no hay comparanza a su favor. El clima inglés y el de León allá que se andan parejos, así que este fin de semana con la manifa del Foro de Érmua y las víctimas del terrorismo casi me sentí inglés. Había en la calle cientos de miles de paisanos -dejemos el número entre nieblas estadísticas- cuando servidor empezó a escribir este artículo el sábado. «Vete a saber quién está aislado, si Zapatero o yo», le dije a mi mujer, la cual captó rápidamente lo de «más on the rock». Como es invierno y hay niebla no se ve bien si ETA se rinde al Gobierno o es al revés en eso que llaman proceso de paz. Sólo se divisa que por lo menos la mitad de los votantes llevamos como quien dice dos años y pico manos arriba y alguno de aquí, que manda mucho, de manos atadas. Este tipo de gestos tanto podría significar que estamos en paz como rodeados, si bien ninguna de las posturas es como para chocar las cinco y hacer pactos amistosos. En León, la tierra de José Luis Rodríguez Zapatero, muchos tampoco ven un burro a dos pasos. Dicho sea sin ánimo de señalar.