APOLOGÍA DEL BIEN
Rigor
LA CRÍTICA SERIA, la que tiene rigor y buena intención, forma parte de la evolución positiva de la humanidad. Sin los críticos constructivos no habríamos progresado. El crítico riguroso habla y escribe con propiedad y precisión de aquello que critica. Por tanto, hay que distinguir entre críticos con rigor, y los manipuladores con capacidad dialéctica para hacer juegos de simulación con las palabras. Un ejemplo: observo que Luis María Anson, miembro de la Real Academia Española, juega el papel de manipulador cuando critica a José Luis Rodríguez Zapatero. La persecución compulsiva hacia el Presidente lo demuestra. Este hombre no hace análisis rigurosos sobre los efectos de la política del Gobierno. Inventa patrañas, las adorna con palabras elocuentes, para debilitar la imagen. Creo que sólo a una minoría le interesa lo que dice Anson de Rodríguez Zapatero. Con cuentos tan ficticios, aunque envueltos en prosa floreada, el único que pierde categoría es el emisor, no el destinatario. Siga así Anson, que Zapatero se mantiene con una nota aceptable, mientras a su Rajoy cada día le bajan más la nota los ciudadanos. De un académico esperamos periodismo veraz. Por lo que escriben y por lo que dicen los periodistas que pertenecen al clan de esta derecha reaccionaria, podemos inferir que tienen todos la misma consigna: descalificar en todas las ocasiones a Zapatero y justificar que lo que hizo José María Aznar y justificar la oposición que hace el Partido Popular. Esos gestos y andares, esas intimidaciones, esas ordenes que anda dando Rajoy por ahí, demuestran poco rigor. Esas cosas que dice, como «le exijo al presidente que...», no las dice una persona cabal. La ambición es mala cosa. Con sus gracias y sus triquiñuelas demuestra mucha falsedad y desprecio a la mayoría de los ciudadanos. Creo, las encuestas lo van demostrando, que le pasará lo mismo que a Manuel Fraga, nunca le votaran suficientes españoles. Sencillamente porque se pasa de listo y de rosca. El sujeto que hace un uso perverso de las reglas para destruir las reglas de convivencia, no es fiable. El sujeto que recurre insistentemente al insulto y falsea la realidad para sembrar el pánico, no tiene categoría moral para gobernar. Eso de que «nosotros somos los únicos que defendemos España» ya lo creen pocos. Una oposición seria no se dedica a derribar el Gobierno, sino que lo ayuda a gobernar. Hacer perder tanto tiempo con ETA, es nefasto. Los ciudadanos necesitamos buena sanidad pública, buena educación pública, buenas residencias públicas, trabajo y salario digno. De esto debe preocuparse el Gobierno y la oposición. Está bien crear riqueza, pero hay que repartirla. Comparemos: el salario mínimo en Francia es de 1.254 euros y lo consideran bajo. En España es de 570 euros.