CRÓNICAS BERCIANAS
Entre el camino negro y los eucaliptos
EL BARRIO de La Rosaleda en Ponferrada recuerda cada vez más a ese episodio del Espíritu del Páramo en el que dos estirpes envenenadas por un odio ancestral acaban a mamporrazos por la aparición de una preciosa gallina, la Gallina Cervera, en una franja de suelo de nadie que divide las fincas de las familias mal avenidas. En eso ha acabado convirtiéndose La Rosaleda, un espacio yermo entre el centro y la periferia de Ponferrada que se transformó en oro , pero que nació socialmente de nalgas por dos cuestiones. Primero porque el fragante bautizo resultó un craso error. La zona de La Rosaleda fue de siempre la de los eucaliptos, en honor a la vasta extensión de estos árboles que separaba el Camino Negro de una fuente a los pies de Cuatrovientos de la que no recuerdo ni su nombre. Y segundo, bastante más tarde, porque cuando alguien se presentó al tratante con una oferta por la gallina dorada que, le aseguró, «no podrás rechazar», éste le dio la espalda y la denostó. Desde ese instante las familias en litigio han librado una batalla más o menos sorda a los oídos de la gran ciudadanía, pero absolutamente hedionda, y que amenaza con traspasar las cloacas de la política y de la empresa como una gran avenida. La querella presentada por los partidos minoritarios de la oposición contra el alcalde de la ciudad, como presidente de Pongesur, por la venta de parcelas a un determinado negociante parece sólo una primera riada entre otras «sueltas» que pudieran estar ya más que milimetradas. El objetivo es barrer a Riesco de la alcaldía, y tarde o temprano los tribunales tendrán la palabra. Aunque antes, seguramente, lo harán los administrados. Y en la coyuntura actual es probable que el actual regidor salga bastante escaldado. Pero tampoco es menos cierto que algunos de los grupos suscriptores de la acción -que no tienen mucho que perder- no parece que vayan a ganar ni adeptos ni credibilidad con la trascendencia de pormenores poco apreciados por la comunidad. Sólo el PSOE se presenta sobre el campo de batalla en el que se ha convertido La Rosaleda en una situación estratégica envidiable. Como una especie de casco azul a salvo de los balazos que se van a cruzar el resto de los contendientes. Y los cascos azules siempre han tenido muy buena prensa. Al PP le va a hacer falta una coraza incluso más importante que la que le brinda la serie de inauguraciones fastuosas que quedan por delante en la ciudad para afrontar la oscena gresca por la Gallina Cervera de La Rosaleda; plagada de intereses que es posible que alguien tenga la valentía algún día de desentrañar o demostrar sin acabar en la cárcel o con una bomba-lapa en los talones. Decía Fernando Ónega que para acudir a la entrega de los Micrófonos de Oro habría que equiparse con chaleco antibalas. Tal vez sea más apropiado ir preparando el alquiler de algún blindado. ¿Se imaginan al personal desfilando en vez de en Ferraris en carros de combate con la megafonía disparando las notas de la banda sonora más popular de Nino Rota? Yo casi añoro los eucaliptos.