AL TRASLUZ
Empacho
SÁNCHEZ Dragó ha salido ante sus espectadores de Tele Madrid con unas orejas de burro. Es el auto castigo que se ha impuesto por unas declaraciones a un periódico gratuito, en las que afirmaba : «Los españoles son uno de los pueblos más sucios de la tierra, y los madrileños ni te digo. Y los inmigrantes aún peor». Una disculpa histriónica no es una disculpa. También se ha llamado «energúmeno». En esa misma entrevista, al ser preguntado por los madrileños dijo: « Ya no existen, ahora son negros, cobrizos y amarillos». Curiosamente, está casado con una japonesa. Siempre me ha parecido un interesante autor echado perder por él mismo. Entre el saber y la industria de la cultura se ha quedado con ésta, con la parafernalia de las citas y los amiguismos, con la exhibición de memoria. Hace meses vi una entrevista que le hizo a Jiménez Losantos en la que, entre risitas y complicidades, preguntó al locutor: «¿Oye tú crees que Rodríguez Zapatero es mala persona?». En periodismo todo puede ser preguntado, pero qué duda cabe que cada pregunta lleva también su intención, y la de esta era capciosa; por supuesto, lo mismo escribiría si alguien la formulase sobre Aznar o Rajoy. Quiso ser un cruce entre Julius Evola, Herman Hesse y Jack London... pero prefirió ya hace mucho inmolarse en el altar del dinero y, lo que es peor, del ego, de ese yo torrencial y agotador que derrama en sus intervenciones. Una lástima, porque nunca se ha conformado con leer solapas y sabe muy bien que ciertos conocimientos no se aprenden en los libros. No es un indocumentado, sino una inteligencia auto mutilada. Ahora se conforma con ser provocador, el más fácil y rentable de los cometidos posibles en una sociedad mediática. Le habrá dado un empacho de erudición.