Diario de León
Publicado por
JOSÉ LUIS MEILÁN GIL
León

Creado:

Actualizado:

LOS sentimientos en la sociedad se encuentran a flor de piel. Saltan sin freno alimentados por la rivalidad de los hinchas en un partido de fútbol. Se manifiestan en enfados y trifulcas parlamentarias. Preocupantes son los sentimientos que brotan de lo profundo. Encuentran en el terrorismo su más clara manifestación, como acaba de suceder con la decisión ministerial de aplicar al etarra De Juana Chaos un régimen penitenciario equivalente a la prisión atenuada.Desde el comienzo de la presente legislatura viene ahondándose una división que va más allá de lo que son posiciones que explican la alternancia en el poder, con el consiguiente trasvase de parte de los electores. Lo emocional se impone. La decisión sobre el citado etarra confirma el diagnóstico. Es inútil que se presente como adoptada en el marco de la ley. Podía adoptarse; no era obligado. Rebasa la dimensión de lo jurídico. El contexto socio-político está enrarecido. No es digerible para las víctimas la apelación por el juez a principios de humanidad, o a razones humanitarias como hizo el ministro. Y lo que es más revelador, también resulta difícil para los ciudadanos, sensibles ante la eventualidad del trance definitivo de la muerte de una persona. No era un enfermo terminal, sino una persona que con deliberación se puso en riesgo de morir. Que, por lo que ha trascendido, tenía un trato especial de visitas. Que una vez en su nueva situación decide romper su huelga de hambre. El Gobierno no ha querido correr con la eventualidad de la muerte del etarra en prisión, en el poco más de un año que le quedaba. Eso es todo. Ha sido el desenlace de un proceso complejo -un paso adelante, un paso atrás- sobre el que pesó lo que se percibía en la sociedad. Resulta inevitable, que la decisión se vea de diferentes maneras. Para una izquierda aberzale exultante, un triunfo. Para las víctimas que se habían manifestado recientemente, una afrenta. Para el Gobierno, una solución coyuntural, bajo el principio del mal menor, al que acompañan grupos parlamentarios. Para el Juez que dictó el auto que la respaldó, una demostración de la grandeza del Estado. Para otros, una claudicación. ¿Constituirá un precedente? Siempre quedará a la iniciativa de los propios etarras. Ese acto va a encuadrarse en el proceso de negociación interrumpido después del atentado en Barajas. La falta de claridad y la desconfianza mutua entre el Gobierno y los populares propiciará todo tipo de conjeturas. ¿Un guiño más entre Otegui y Zapatero? Ya no hay cauces para la comunicación. Los contendientes -y el país- han quedado alineados para la confrontación electoral. En el «Estado de pasión» que se está levantando, los sentimientos pueden jugar un papel más relevante que los programas. La práctica excarcelación del etarra ha calado hondo en la sociedad. 1397124194

tracking