Publicado por
CAMINO GALLEGO
León

Creado:

Actualizado:

YA LO cantaba Peret en aquel éxito suyo titulado El tío Calambres , decía así: «Había un peligro en la carretera, no me importaba porque era yo». Pues eso es lo que le ocurría al asturiano Constantino García, al que el radar de la Guardia Civil le pilló in fraganti cuando circulaba a 260 kilómetros por hora por la autovía León-Burgos. El Juzgado número 1 de Burgos le condenó a seis meses de cárcel y dos años de retirada del carné. Pero él recurrió y ahora la Audiencia Provincial burgalesa le absuelve, porque considera que aunque lo suyo fue «conducta temeraria» «no hubo ninguna circunstancia de peligro concreto». A todos nos gustaría una sentencia tan comprensiva si estuviéramos en la piel de Constantino. Se ve que su señoría conoce perfectamente el poco uso que se hace de esa autovía y sabe que puedes hacer el trayecto casi sin adelantar a nadie, por lo que para combatir el aburrimiento lo mejor es ir a toda pastilla y así llegas antes, sin poner a nadie en peligro. Lo que ocurre es que el peligro es algo que se ve a posteriori: cuando se ha llegado o se ha producido un accidente. Con sentencias como ésta ¿quién va a hacer caso de tantas campañas de Tráfico que intentan reducir la mortalidad en las carreteras y que la conducción sea más segura? Los conductores de esos meteoros que vemos pasar como una exhalación y que circulan creyéndose en el circuito del Jarama esgrimirán a partir de ahora que no hay peligro, aunque mientras vayan dando sustos de muerte al resto de conductores. Lo peor es que muchos Fangio se animarán ahora, cuando no haya peligro, o eso crean. Se envalentonarán al ver que Constantino ha pedido daños y perjuicios por estar tres meses sin carnet por una acción «sin peligro». De locos.

Cargando contenidos...