EL BALCÓN DEL PUEBLO
Pulso en el PP leonés
LO ANUNCIÉ en este balcón del pueblo hace muchas semanas. Y ya se ha consumado. El pacto de connivencia por necesidad entre Mario Amilivia, actual corregidor de León, e Isabel Carrasco, presidenta azul de las huestes populares leonesas, era un paripé que tenía que someterse a la prueba de la elaboración de las listas municipales. Ha llegado el momento clave y están enfrascados en el pulso por quién va a ser el números dos y acandidato a la presidencia de la Diputación. Mario Amilivia es un superviviente profesional. Con gran habilidad ha confeccionado una lista en la que tiene mayoría de partidarios a base de soltar pesos muertos, hacer unas concesiones a la presidenta provincial de su partido y librarse de algunas pastorinas, como las denominó Juan Vázquez en estas mismas páginas. Más contundente ha sido un arquitecto popular, confeso de militancia, a quien la lista le produce gastritis. Estamos en el tiempo turbador de la Semana Santa, pasional y procesional, pero a él le producen hurticarias los nombres de la lista electoral que están enhebrados en las cofradías. «Si las elecciones -dijo- fueran en Navidad, Mario habría colocado en los primeros puestos a Papá Noel». Su desencuentro llegó a mi incredulidad al afirmar: «Milito en el PP, pero voy a votar a Fernández; al menos fue mi profesor de tenis». En San Andrés se ha sellado la lista por unanimidad. No hay quien tosa a los aspirantes liderados por Miguel Martínez. Y en la capitalidad también Paco Fernández resolvió el sudoku sin mayores problemas. En el PP leonés han dejado para el final, como última incógnita, el número dos de la lista: el candidato o candidata a la presidencia de la Diputación Provincial, cuya relevancia aquí es especialmente importante, aunque la elección sea de segundo grado, y merecería ser de primero. Conocida la intención de Carrasco por ser ella la que ocupara esa plaza, Amilivia dejó el asunto como última incógnita y le endosa el muerto a Herrera. Sabe bien cuáles son los lazos de afecto y amistad entre el presidente de la Junta y el titular del Palacio de los Guzmanes. Item más: Por la labor desarrollada en estos cuatro años debería ser candiadato obligado a renovar en el cargo. Sea como sea el resultado final del pulso, lo seguro es que Mario Amilivia seguirá flotando y el número dos final de su lista ya no será de su responsabilidad. La presidencia de la Diputación es tan importante que da lugar a estas batallas entre bastidores en cada elección municipal. Por eso mismo es obligado que todos los partidos políticos hagan público, con pelos y señales, quien será el candidato/a, qué programa tienen para la Diputación Provincial; si ese candidato/a tendrá dedicación exclusiva a una institución que requiere todos los esfuerzos, como ha podido comprobar Javier García Prieto durante los últimos cuatro años, o si pretende compatibilizar la presidencia provincial con otras presidencias orgánicas, secretarías generales, el Senado, alcaldías, etcétera. Es decir: No puede quedar la Diputación Provincial y todo lo que de ella depende para cambalaches posteriores a las elecciones municipales. La más elemental transparencia democrática exige declaración de intencionres y compromisos previos, justo en el momento en que se eleboran las candidaturas para los municipios.