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CARLOS ANTONIO BOUZA POL
León

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Un año después de haberse publicado en esta misma página de Diario de León mis artículos, «¡Ay, la economía» y «Los tipos de interés», algunos expertos empiezan a caer del guindo: más vale tarde que nunca. El miércoles, 21 de febrero de 2007, el secretario general de CC.OO., José María Hidalgo, declaraba, enfáticamente, con total seguridad, que este crecimiento del 3,9% el P.I.B. no nos lleva a ningún buen sitio. El sindicalista leonés entiende ahora que crecemos sin orden ni sentido, en sectores productivos nada estratégicos y que poco tienen que ver con el I+D+i, con la competitividad y la calidad. Esos cinco millones de inmigrantes sin cualificación, currando en el tajo de la obra pública y del ladrillo, son pan para hoy y hambre para mañana. ¿Cuántos supuestos expertos van a seguir propalando por ahí esa simpleza, malintencionada, de que esos trabajadores inmigrantes serán los que paguen nuestras pensiones del día de mañana? ¿Cómo es posible que el ministro de la esclavitud, el que marca el ritmo en las galeras, se atreva a decir en Ecuador, precisamente en Ecuador, que España necesita doscientos mil inmigrantes más? ¿Inmigrantes como esos que viven debajo de los puentes del río Turia? La declara ción del señor Hidalgo (partidario ahora de la energía nuclear), se produce unas emanas después que la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) dijera en su informe que la economía española camina peligrosamente, que «tolea», y hay que meterla en «razón». Del estudio de tan suficiente informe, cualquiera que quiera razonar puede deducir que «los extranjeros no contribuyen a la solución del gran problema de nuestra economía, que es la falta de competitividad»; «que la productividad no crece como debiera por concentrarse el trabajo de los inmigrantes en sectores que no son ni pueden ser competitivos»; «que la desigual distribución geográfica de los inmigrantes incrementa y agrava los desequilibrios regionales», «que la sociedad española, si no quiere retrasar su desarrollo alejándose de la renta media europea, tendrá que limitar la entrada de mano de obra barata y buscar la de mayor cualificación». Les invito, queridos lectores, a que lean y se diviertan con mi libro «Picotazos liberales», sesenta artículos de opinión libre e independiente, que vienen a demostrar como unos falsos ídolos de escayola barnizados de oro se llevan la fama, y otros trabajan con seriedad y cardan la lana. En mi artículo «Profetas profanos», publicado en estas páginas el 7-3-2003, dije: «¿ de esto se deduce que la inmigración supone un factor nuevo de desequilibrios regionales, sobre todo si los políticos siguen empeñados en mimar los graneros más grandes de votos y no promueven la creación de algún canon de compensación para las zonas demográficamente en vías de desertización». El 17-11-2005 en la Tribuna titulada «¡Ay, la economía!», escribí: «Perdemos poder de 'penetración' en los mercados extranjeros y sigue aumentando el déficit comercial de que 'disfrutamos'. Vivimos por encima de nuestras posibilidades reales aparentando más de lo que somos, esos cuatro millones de inmigrantes lo que más aportan a la economía es un gran desequilibrio y una inmensa hipoteca que nos costará muy cara desde el punto de vista social, político y económico». El 29-12-2005 en la Tribuna «Los tipos de interés», escribí: «¿ a partir del año 2001, y después de entrar en el euro en el 2002, la economía española estaba preparada para competir, y tendría que haberlo apostado, decididamente, por un modelo de desarrollo basado en la tecnología, en la informática y en la comunicación, incorporando al sector productivo a grandes cerebros, técnicos e investigadores¿ Teníamos recursos económicos, infraestructuras y mercado suficiente para asimilar y potenciar a estos «cerebros» que, a corto plazo, producirían un verdadero y bien equilibrado crecimiento del P.I.B. Sobran elementos de consumo que poco producen y distorsionan el mercado, la vida, las costumbres. Si España quiere ser competitiva, producir más y mejor, vivir bien y contribuir a la paz y a la solidaridad en el mundo, debe dejarse de demagogias baratas¿ Aquí sobran gentes en la prostitución, en los top manta, en los mercadillos de venta callejera¿ la inmigración actual, masiva y descontrolada, no soluciona nada y lo complica todo». En mi libro A orillas del Burbia , recogía, entre otros, un artículo del 6 de marzo de 200 publicado en estas mismas páginas de Diario de León, donde afirmaba que la inmigración tenía que ser seleccionada. Pero no se me ha hecho ningún caso y los problemas ya no se pueden ocultar por mucho que el señor presidente se empeñe en fantasear diciendo que en el 2010 superaremos la renta de Alemania (se supone que en términos relativos). En España, las rentas de trabajo no convergen con Europa, con la media europea. Nos alejamos cada día más, y esta convergencia real castiga especialmente a los trabajadores de rentas más bajas. Han subido los impuestos, todos los impuestos, y de manera abusiva los indirectos, que son los que mejor se disfrazan y escamotean, pero son a las vez los que más daño nos hacen y los más injustos desde todos los puntos de vista. Esto es así, señores míos, y no hay que darle más vueltas. Quien diga lo contrario, es un ignorante, o miente, o las dos cosas. Amigos lectores, por favor, que las circunstancias no les obliguen a caerse del guindo porque se romperán la crisma. Siempre es mejor tirarse voluntariamente y caer de pie. ¡Feliz aterrizaje!

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