Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

27-M: éxitos y fracasos

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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DESDE hace tres días, las direcciones de los tres principales partidos políticos de León están dedicados a la función de apuntarse los éxitos y sacudirse los fracasos de la contienda electoral del 27-M. El PSOE se adjudica el indudable éxito de León capital. El PP también el indiscutible de Ponferrada. Y la UPL, por no ser menos, el de ganarse la condición de bisagra en numerosos ayuntamientos, entre ellos el de León ciudad, y también en la Diputación. Sin embargo, esa presentación interesada que hacen los dirigentes de los partidos tiene su reverso, su cara oculta. Por lo que se refiere al PP, es indudable que ha perdido la mayoría absoluta en el Palacio de los Guzmanes gracias a los esfuerzos del cuarteto dirigente (Isabel Carrasco, Juan Morano, Pano Elías y Eduardo Fernández) para cepillarse a todo el que no dijera amén, empezando por Javier García Prieto. Ha sido su técnica, desde el Bierzo a Cistierna, pasando por Astorga y San Andrés del Rabanedo. En León capital, por ejemplo, se ha confirmado el fracaso estrepitoso de Mario Amilivia. Lo pronosticaban hasta los hijos de un dios menor. Un fracaso cosechado a base de aburrir a personas clave de su anterior equipo, como Cecilio Vallejo, a base de inflar la plantilla y esquilmar las arcas municipales, y a base de despreciar al vecindario, como en el caso del párking de la Inmaculada. El PSOE, por su parte, ha recogido un estruendoso fracaso en Ponferrada. La confección de la candidatura se enhebró para contentar los mezquinos intereses de las familias de una Agrupación Local que vive al margen de los intereses y de las ilusiones de la ciudad. Que el cabeza de cartel fuera el presidente del Consejo Comarcal pone de relieve, además, la insignificancia política que este órgano tiene para los votantes de Ponferrada. En el resto de la provincia, el PSOE ha cosechado fracasos anunciados, como los de Villaquilambre, Valencia de Don Juan o el Páramo. Unos fracasos que les ha impedido conseguir un diputado más en el Partido Judicial de León y el de La Bañeza. El éxito arrollador de José Miguel Palazuelo lo puso en bandeja. Pero quedó en puertas. Se habría conseguido si se hubiera atendido debidamente a las candidaturas de pequeños municipios, especialmente en el Páramo, donde se obtienen mejores resultados en las generales que en las municipales. La UPL, aunque perdió representación, puede presumir de haber superado el trauma de la escisión. Han bajado en votos, pero tienen más capacidad de influir en la vida política leonesa de los próximos cuatro años. Son los amos de la sartén y del mango. Su anterior verdugo y fundador del PAL, Rodríguez de Francisco, ya es un dinosaurio de la política municipal leonesa, en la que ha cortado el bacalao durante casi un cuarto de siglo. Los leoneses le han mandado a casa. Y los grandes triunfadores de las elecciones municipales han sido, se me antoja, Ángel Escuredo y Fátima López Placer, quienes en un tiempo record, han conseguido poner en pie un gran número de candidaturas, obtener numerosos concejales y han estado a punto de sentar en los Guzmanes a un diputado provincial. Una proeza. Comparable, aunque en menor escala, a la de Hidalgo en Villaquilambre. El MASS tiene cuatro años por delante, en compañía con la UPL, para consolidar un trabajo que hay que calificar de meritorio.

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