AL TRASLUZ
Extraña petición
LA PETICIÓN de las actas de las reuniones del Gobierno con Eta ha provocado asombro y rechazo. Rajoy se ha equivocado. En primer lugar, porque unas conversaciones de tal complejidad han de estar sujetas a la discreción, cuando no al secreto, y en segundo lugar, pero no menos importante, porque sólo pueden reflejar la punta del iceberg de las respectivas estrategias, donde un no inicial podía ser un sí más tarde, o al revés. El PP ha demostrado un comportamiento heroico en el País Vasco, con unos políticos y una militancia que arriesgan más de lo humanamente exigible, por tanto, nadie puede cuestionar el mérito de este partido en una tierra donde se están jugando a diario la vida. Pero, una vez reconocido ese hecho, cabe preguntarse a qué asesor se le ha ocurrido tan disparatada solicitud. En dichas reuniones habrá habido mucho de teatralidad, de pulso, de tanteo, que no puede ser interpretado a la ligera por terceros, muchos menos para desgastar al rival. Difundir sus contenidos o hablar de ellos sólo beneficiaría a los terroristas. El Gobierno ha trabajado del lado de nuestros intereses generales, y con eso debe bastarnos, no necesitamos saber por ahora más. La mayoría de la sociedad respaldó en su día la labor de los ministros de Interior populares, pues de quién se desconfía es de los terroristas. Así debe ser ahora también con los actuales dirigentes. ¿Qué el PP lo hubiera hecho de otra forma o, simplemente, no lo hubiera hecho de ninguna? Para eso están las elecciones, para determinar quien nos gobierna. La innegable fuerza moral de los populares en todo lo relacionado con el terrorismo no puede verse empañada por una petición tan incomprensible. Rechazar las conversaciones tiene su parte de lógica; pedir las actas de las mismas, ninguna. 1397124194