EL RINCÓN
El jefe de ventas
SE HA presentado en sociedad el llamado «plan de vivienda», destinado a que todos los jóvenes puedan adquirir un espacioso piso, relativamente céntrico, y sin contar con «El Pocero». Entre las medidas del magnífico proyecto de ley figura la desgravación del 10 por ciento del IRPF a los inquilinos que ganen menos de 24.000 euros anuales, pero no están previstas las colas. ¿Quién da la vez? Aunque España figure en un honroso último puesto entre los países desarrollados en educación, hay que confiar en que no se cuele nadie y se respeten los turnos. Al fin y al cabo se trata de una ocasión única. Habrá préstamos de 600 euros para la fianza del alquiler y un aval de seis meses para garantizar el cobro al arrendador. Por si fuera poco los menores de 30 años recibirán 210 euros mensuales, destinados a que no los persiga El Cobrador del Frac y los deje en pelotas. Nuestro presidente es sin duda un gran jefe de ventas. Sólo le falta vender los pisos en esas condiciones, en vez de prometerlos. Está eficazmente auxiliado por la titular de Vivienda, que también tiene una sonrisa pródiga, apta para vender whisky DYC en Escocia y polos en Alaska. Muertos Fred Astaire y Ginger Rogers, no había surgido una pareja tan seductora. Además, tienen el mérito añadido de que ellos bailan en la cuerda floja. Es admirable que se puedan superar los momentos malos sólo a base de ofrecer cosas buenas. Doscientos mil empleos están en peligro por la caída en la construcción de viviendas y hace falta un millón de euros de inversión en obra civil para paliar los efectos del paro. Lástima que el nivel de empleo no coincida con el de optimismo. Hay que reírse de las promesas. Cada vez que alguien ríe, según algunos fisiólogos, añade un par de días a su vida.