Diario de León

TRIBUNA

Memorias y sugerencias para el Conservatorio de Música de León La OMS y la sanidad española

Publicado por
FERNANDO DEL RÍO IGLESIAS BELÉN CURIEL IBÁÑEZ
León

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LA ORGANIZACIÓN Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado un índice que pretende medir la eficacia de los sistemas de salud de los diferentes países. El gobierno presume que el índice en el año 2000 situó a España en una excelente séptima posición mundial. Estrictamente cierto. Sin embargo, sería erróneo deducir que disfrutamos de unos extraordinarios servicios sanitarios. Aunque el gobierno pretenda hacérnoslo creer. Para elaborar su índice, la OMS atribuye a los sistemas de salud tres objetivos, al tiempo que toma en consideración los recursos empleados en su consecución. Las metas trazadas son la buena salud de la población, la sensibilidad de los servicios de salud a las necesidades de los usuarios y la equidad en su financiación. Cuantos mayores sean los logros en estas tres dimensiones usando menos recursos per cápita más elevado será el valor del índice. La variable del índice que mejor refleja la calidad de nuestros servicios sanitarios es la relativa a su sensibilidad a las necesidades de los usuarios. Esta variable cuantifica siete aspectos: el respeto por la dignidad de las personas, la confidencialidad, la autonomía para participar en las decisiones sobre la propia salud, la rápida atención, los servicios de calidad adecuada, el acceso a las redes de soporte social y, por último, la libertad de elección de proveedor. Si atendemos a los anteriores criterios, la OMS no deja en muy buen lugar a la sanidad española. Esta ocupa una discretísima trigésimo cuarta posición. De nuestro entorno, sólo Portugal y Grecia nos siguen. Además, el sistema sanitario español no semeja especialmente eficiente pues -obteniendo un trigésimo cuarto puesto en la calidad del servicio- ocupamos el vigésimo cuarto en gasto per cápita en salud. Todo ello es aproximadamente consistente con el índice de calidad de servicios sanitarios elaborado por la más potente consultora europea en asuntos de sanidad, Health Consumer Powerhouse, que sitúa en el 2007 a España en el décimo cuarto puesto de su lista europea. Además, advierte que en España -como en Italia- los usuarios necesitan complementar la sanidad pública con la privada si desean atención de calidad. La razón fundamental por la cual el estado español ocupa tan alto lugar en la clasificación de la OMS es simplemente que gozamos de buena salud. Somos los quintos. Y nuestra buena salud depende adicional y afortunadamente de factores que nada tienen que ver con la asistencia sanitaria. De hecho, si uno se fija en el ranking de la OMS observa que los siete primeros puestos están ocupados por Francia, Italia, San Marino, Andorra, Malta, Singapur y España. Todos países mediterráneos a excepción de Singapur. Ah, y nuestro sistema no es financieramente muy equitativo. Ocupamos el puesto veintiséis. HAN TENIDO que transcurrir siete años para que nuestro Gobierno A utonómico asumiese íntegramente, como era su deber, las competencias del Conservatorio de Música, centro educativo tutelado hasta la fecha por la Diputación de León. No deja de resultar preocupante que los políticos de ambas administraciones, autonómica y provincial aún respondiendo a las siglas de un mismo partido hayan tardado tanto tiempo en llegar a un acuerdo. No quiero pensar en cuántos años más habrían necesitado políticos de diferente signo. Afortunadamente, atrás han quedado las quejas que la Asociación de Padres de Alumnos se vio obligada a canalizar a través del Procurador del Común, quejas que detallaban las carencias de todo tipo, el agravio comparativo que suponía la diferencia de tasas pagadas respecto a alumnos de otros Conservatorios de Castilla y León, sin ir más lejos respecto a los propios alumnos de Astorga o Ponferrada. Atrás también ha quedado la petición de supresión de barreras arquitectónicas en el Centro, cuyas obras más de una vez fueron presupuestadas pero nunca ejecutadas, barreras que impedían el acceso de alumnos con ciertas minusvalías y con instrumentos pesados. Por cierto, ¿dónde invirtieron el dinero de aquellas partidas presupuestadas?. Atrás quedaron también las reiteradas peticiones a la Inspección Educativa para que efectuase su trabajo de forma continuada, poniendo orden sobre todo el colectivo, formación y respeto en un claustro de profesores totalmente dividido y normas sobre personal administrativo que obraba a su libre albedrío, todo ello bajo la supervisión de un equipo directivo que actuaba como hacían antaño ciertos señoritos en su cortijo. Atrás quedaron Consejos Escolares que daban pena y años cargados de escritos, prensa y entrevistas con la Dirección Territorial de Planificación y Ordenación Educativa, años que sufrió y necesitó la Asociación de Padres de Alumnos para decir más de lo mismo. A lo largo del camino quedaron alumnos a quienes venció el desánimo, la incompetencia, el abandono; alumnos y profesores que no pudieron ocupar plaza porque no tenían el amigo oportuno en el sitio oportuno, también aquellos a los que faltaron recursos económicos. Es posible que hayamos perdido entre todos algún que otro músico estupendo o simplemente la posibilidad de que alguno tuviese una profesión digna. En fin, éstas son las únicas medallas que por el momento tendríamos para colgar en más de una solapa. Hoy, no sé si es porque las elecciones están a la vuelta de la esquina, porque exista un efecto dominó sobre medidas sociales o simplemente porque ya tocaba, demos la bienvenida al cumplimiento de una obligación tardía. La Consejería de Educación ha estrenado su tutela con un cambio de Director en el Centro y ese es un argumento de peso para que el colectivo en su totalidad trabaje en la misma dirección. Es obligado dar la enhorabuena a todos los profesores convertidos en funcionarios públicos docentes de la Junta de Castilla y León con la ayuda de estos padres -aunque algunos entonces no lo entendiesen- esta nueva situación les procurará la estabilidad y/o la formación que todos necesitamos. Y obligado es por mi parte felicitar y animar a la Asociación de Padres, a los compañeros que estuvieron antes, a los de ahora y a los que han de venir porque su presencia y participación siempre es necesaria y no siempre está disponible. Nuestros políticos continúan endeudados con la enseñanza de la música y más concretamente con la ciudad de León, saben desde hace tiempo que necesitamos un segundo Conservatorio Superior en la Comunidad Autónoma más extensa del país, porque el único que tenemos está en Salamanca -demasiado cerca de Madrid pero un poco lejos de León- y resulta insuficiente. Señor presidente de la Comunidad de Castilla y León, señora presidenta de la Diputación de León: ¿Qué les parecería ponerse de acuerdo con un poco menos de tiempo del que han necesitado para las transferencias y utilizar esta perspectiva ante la ubicación y construcción del nuevo Conservatorio? Con toda probabilidad la Alcaldía de esta ciudad estaría encantada de facilitar la mejor ubicación posible para tan noble cometido. Además, ustedes saben que los ciudadanos de León hemos demostrado merecerlo y se lo agradeceríamos como es debido.

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