CUARTO CRECIENTE
Relaciones complicadas
ESPAÑA no vive un momento de gran popularidad en Marruecos. En el país magrebí se ha recibido con desagrado y cierta irritación la noticia sobre las condenas impuestas a los autores del atentado del 11-M. El hecho de que muchos de los culpables sean de nacionalidad marroquí, lejos de avergonzar a sus conciudadanos ha reavivado cierto espíritu de rechazo hacia el país europeo que les encierra por unos hechos que no todos reprueban. Tampoco ha sido de su agrado el anuncio de que el juez Baltasar Garzón investigará a trece altos cargos marroquíes por los delitos de genocidio y torturas en el Sahara Occidental entre 1976 y 1983. Se suman estos agravios a la carga policial en la cañada real Galiana para ejecutar la orden de derribo de una vivienda ilegal construida por un marroquí y los desalojos de otros ocupantes. Y si todos estos ingredientes conforman un cocktail explosivo, la visita de los reyes le ha puesto la guinda. Es curioso que el gobierno marroquí manifieste su indignación por la visita real cuando, su monarquía corrupta y dictatorial ocupa ilegalmente el Sahara y mantiene sometidos contra su voluntad a 250.000 saharuis y, no ha criticado el contenido de la grabación, no autentificada, de Ayman al Zawahiri, número dos de Al Qaeda repitiendo su llamada a la Yihad, contra los intereses de España en el Magreb. No entraré a discutir lo evidente, Ceuta y Melilla se encuentran en el continente africano, tampoco incidiré sobre la antigüedad de su vinculación al Estado español, allá por el 1492 y los acuerdos posteriores que permitieron su mantenimiento. Las dos ciudades autónomas son parte de España y, por lo tanto, pueden y deben ser visitadas tanto por el Jefe del Estado como por cualquier otra autoridad. Mejor harían los marroquíes en luchar por lograr una democracia real, erradicar a los fanáticos terroristas islámicos, acabar con la corrupción que impregna su sociedad, estanca su economía y obliga a emigrar a su población que enrarecer las relaciones con un país que da empleo a muchos de sus ciudadanos, crea empresas y riqueza en su territorio y es fuente de ingresos con su turismo.