NUBES Y CLAROS
Las penas, con pan...
PUES ESTARÁ haciendo puffff la burbuja inmobiliaria, y los bancos andarán contando monedas como el Tío Gilito, y las inflaciones cabalgarán desbocadas, y el ahorro estará en horas bajas, y el consumo familiar... ¿Qué pasa con él? ¿Estará resintiéndose, como auguran los expertos? Va a ser que no. Basta con ver los desfiles de bolsas por las calles de la ciudad, el apelotonamiento en las tiendas de típicos regalos en fines de semana y puentes, los catálogos de juguetes (con una décima parte de lo que cuestan todas las enormes revistas a todo color y buen papel que tiran -literalmente- las grandes cadenas, bastaría para inundar de juguetes el tercer mundo), las cartas a Papa Noel, a los Reyes Magos y a San Pito Pato, que seguro que también deja caer algo. ¿Quién dijo crisis, habiendo créditos? No señor. Los aprietos son para otros. A nosotros, consumidores imbuidos del más puro espíritu navideño de los tiempos que corren, no hay estrechez que nos estropee las fiestas. Según ha reconocido la asociación que agrupa a las grandes superficies comerciales, esta campaña de Navidad será estupenda. Sólo en el puente de la Constitución, para que luego digan que los españoles no somos previsores, las ventas crecieron un 11% sobre las del año pasado. «Los problemas no vienen de la economía real, sino del sistema financiero», aseguran los directivos de la agrupación. Y debe ser verdad. Economía real es también la que hace crecer las ventas de «productos exclusivos» un 9% en el último año. Marcas de lujo por doquier. No hay más que ver las revistas de moda. Bolsos a 600 euros son ya de lo más común en sus páginas de «compras» y en las estanterías de los comercios. Si se puede gastar medio sueldo en unos zapatos o un cinturón, ¿a qué viene darnos tanto la murga con la crisis? ¿Qué crisis?