AL TRASLUZ
Ciudad propicia
LEO en un titular de este periódico que los divorcios han disminuido en León, mientras aumentaron en el resto de España. Qué bien, me digo. Pero un subtítulo aguafiestas me precisa que se debe a la crisis económica, según los abogados matrimonialistas. Qué mal. Vamos, que aquí no hay dinero ni para freír espárragos. Uno pertenece al grupo de quienes acertaron a la primera y creen en la reencarnación sólo por deseo de volver a repetir con la misma. Ah, el amor, en los tiempos del cólera, del catarro, de las vacas locas¿ siempre zigzagueando, como presencia o como ausencia, ideología sin sede, madero en el naufragio, flechazo sin arco, única respuesta a todas las preguntas, incluida la trascendental qué es antes el huevo o a la gallina¿puzzle inacabable, antorcha en la noche, solo de trompeta. Pese a la letra pequeña de la noticia, uno cree que León es tierra muy propicia para la perdurabilidad del amor. Hasta el lejos queda cerca en esta ciudad abarcable, enmascarada de frío, parca en jolgorios, más proclive al adiós que al hola, distante incluso en la proximidad, pero donde aún puedes disponer de tiempo para ti tras una intensa jornada de trabajo, donde los rostros nos suenan y el milagro todavía es posible, salvo que la Cultural ascienda¿ Cada uno llevamos ya dentro nuestros propios rascacielos, somos grandes ciudades en el desierto, con zonas iluminadas y callejones oscuros. León ha tenido un 15% menos de divorcios que en 2006. Me reconforta, si se trata de un logro real de la convivencia conyugal; lo lamento, si sólo es porque no hay más remedio; convivir a la fuerza ha de ser una tortura insufrible. El desamor es derrota, más aún si hay hijos. A lo mejor habría que impartir en las aulas «Historia del Corazón». Sólo el amor nos explica.