LA VELETA
¡No sin España!
EN LOS últimos tiempos se escucha, cada vez con más insistencia, la propuesta de incrementar el selecto club G-8, formado por los países más industrializados del mundo y ostentadores de las principales economías, hasta cifras que oscilan entre los catorce y los veinte miembros. Según las voces que claman por esta idea, el aumento podría incluir a países como Argentina, China, Brasil, India, Indonesia, Méjico, Nigeria, Pakistán, Sudáfrica o Turquía, los cuales se unirían a los actuales componentes: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Pero, ¿y qué pasa con España? Pues, créase o no, no entra en ninguna de las quinielas para pasar a engrosar tan prestigioso organismo, el cual, sin duda alguna, pasará a tener una capacidad de decisión real que para sí quisiera una anquilosada ONU, donde la reforma y ampliación de su poco democrático Consejo de Seguridad no consigue despegar. Incluso, y lo que es peor, la posibilidad de que España llegue a pertenecer a esta entidad, llamada a revolucionar las relaciones internacionales, no se ha visto apoyada por las declaraciones de algunos de los principales líderes europeos. Sin embargo, España no es digna de este desprecio. Si bien los españoles tenemos una gran tendencia a minusvalorar lo que nos es propio, la cruda realidad es bien distinta, pues nuestro país se posiciona entre los diez primeros del mundo en todos los indicadores económicos y de desarrollo. La economía española es la octava del globo, habiendo sido en los últimos años el quinto inversor de capitales en el mundo, y el primer inversor en Iberoamérica, donde, además, las empresas españolas son líderes en los principales sectores estratégicos, como las telecomunicaciones, la banca o la energía. Ignorar a España para ocupar una silla en tan destacado grupo de poder es casi rayar en el insulto. Según los últimos datos del Banco Mundial, el PIB español se sitúa por delante del de países como Méjico, Canadá o Sudáfrica, cuyo PIB no llega ni a la mitad del nuestro. Si lo que se pretendiera usar como excusa fuera la población, España también supera en este apartado a Sudáfrica y Canadá. Por lo que respecta a la superficie, la piel de toro desbanca con holgura a Italia, Reino Unido, Alemania y Japón. Entonces, ¿por qué se nos margina así? El potencial español, en cuanto a capacidad económica, población, territorio, recursos naturales, fuerzas armadas y formación de su pueblo, es envidiado por la mayoría de las naciones que están en la lista de espera. Cuando incluso ya claramente superamos en muchos aspectos a algunos de los países actualmente integrantes, sea cual sea esa más que probable ampliación, debe contarse con España. España se lo merece.