EN BLANCO
Sor Metiche
HINCANDO EL DIENTE en la cambiante actualidad, debemos fijarnos en el Cola-Cao que se ha montado entre el señor Rajoy y su camarada ideológica Esperanza Aguirre, apodada Sor Metiche entre algunos de sus correligionarios a causa de ese desasosegante amagar y no dar que se trae entre manos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, muy al contrario, se ve a sí misma como un barco en el mar que deja su rastro detrás, pero no tiene a nadie de auténtico peso por delante. Los hinchas de don Mariano le recomiendan que siga pegado a su plan y continúe de derrota en derrota hasta la victoria final, en un rapto de coherencia y fidelidad perruna al líder reservado y austero que, a día de hoy, aún comanda los destinos de la desencantada y cada vez más cabreada derecha española. En un honrado ejercicio de esparcimiento espiritual, los fans de la lideresa y su corralito afín -Telemadrid, la radio del hisopo y El Mundanal- usan como coartada la deficiente cuenta de resultados de la pasada cita electoral, convencidos de que la apatía biológica de Rajoy le incapacita definitivamente para optar por tercera ocasión a la presidencia del Gobierno. Y cifran sus escasas opciones de victoria ante el aparentemente invencible Zapatero en la Rasputina madrileña, a quien se le ponen los oídos golositos con tanto piropo y, sin encomendarse a Dios y ni siquiera a Aznar -tanto monta, monta tanto-, ha empezado por su cuenta y riesgo la batalla de las tartas. En fin, se abrió la caja de los truenos en la formación conservadora, liberal o lo que sea, cuando en realidad lo que parece a ojos profanos es un partido del Club de la Comedia. Lo único que interesa de esta escaramuza pasional es lo siguiente: ¿qué pensará la niña de Rajoy de todo el fregado? ¡Ah!