León

Creado:

Actualizado:

LA CRISIS es una matrioska, esa muñeca rusa que lleva en su interior otra, y esta a su vez otra y otra¿ pero ninguna de las piezas explica por sí sola el todo. La economía está en crisis, se nos dice. ¿Sólo ella? En Madrid, unas adolescentes han grabado con un móvil la paliza que una compañera de instituto le daba a otra chica. De Juana asegura que él es una víctima. En Canadá, un hombre entra en un autobús y decapita a un viajero, del que llega a comerse trozos. Hoy alguien habrá asesinado a su mujer. Y en Irak los muertos seguirán siendo sólo estadística, salvo para sus familias. Y así horror tras horror, en una matrioska sin final aparente. Estamos en crisis porque nosotros mismos somos esa crisis. ¿Se empezó la civilización por el tejado? ¿Algo se nos torció en Atapuerca? Sin embargo, no todo es caída y batacazo. Una de las características del ser humano es que puede vencer adversidades. Fuimos capaces de inventar el paraguas. Y el amor. Y la sonrisa. Y hasta la derrota tres delicias. Haber crisis, hayla. Tiene púas y muerde. Pero no alimentemos aquello que combatimos. ¿Nos vamos a desanimar ahora por un apocalipsis de la economía, que no entienden ni quienes lo provocaron? Lástima de no tener un duro, porque ganas me dan de salir y comprarme cien pisos, como contribución personal a la recuperación del mercado inmobiliario. Ahora mismo me pongo a levantar una fortuna de la nada. Tener la crisis en el bolsillo es un problema que se resuelve con una primitiva, o tirándose al monte, tenerla de valores implica otra clase de milagros. La botella está siempre medio llena, incluso después de haber sido vaciada, sentencia una ley no escrita. La pequeña matrioska sabe cosas que la más grandes ignoran, asegura otra que me acabo de inventar. Ah, la vida.

Cargando contenidos...