Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Tiempo de crisis

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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EN MI BÚSQUEDA de libros y recortes de periódicos que pudieran servirme para acrecentar mis escasos saberes, fui a dar con un folleto, procedente sin duda de algún círculo de técnicos, en el cual se trata de la estrategia obligada en tiempo de crisis. Probablemente se deba a algún texto perdido por un estudioso o por un aficionado («por su aquel») a la política conveniente. Y al cabo de su lectura y análisis, en la cortísima medida que me pudiera ser posible, llegué a la conclusión de que el autor del opúsculo no andaba más seguro que yo cuando se dispone a exponer su teoría sobre el fenómeno económico y sobre todo de sus consecuencias en caso de alteración de los principios normales. Con la seguridad que brinda la ignorancia el desconocido autor del texto viene a decir, lo que el filósofo clásico cuando afirmaba que lo único que sabía ciertamente era que no sabía nada. De la crisis que estamos sufriendo, se está escribiendo, como en ningún otro periodo de la vida se suele hacer. Quizá por la simple circunstancia de que nadie hasta ahora ha dado con la cuadratura del círculo o con la piedra filosofal, y en su ignorancia se entregan al ejercicio de fabular en torno a lo que ignora el técnico oficial y evita el riesgo de incurrir en despropósito adelantando una opinión sin fundamentos dignos de ser tenidos en cuenta. Y dado que parece ser llegado el momento de salvar la situación del mundo en trance de ir hundiéndose poco a poco hasta sumirnos en total catástrofe, los Ministros, los entendidos, los milagreros capaces de sacar del pozo negro a la sociedad encomendada a su cuidado, llegado que es el dominador de presupuestos que no es posible enderezar el curso racional de su marcha, declaran que estamos en una de las situaciones más graves de que se recuerdan y que lo más prudente es cerrar todas las puertas y que no pase nadie. Como sucede en todas las guerras, y esta crisis tiene todas las características de una guerra universal nos anuncia que esta crisis no apta para analfabetos, terminará como la guerra universal, que se anuncia, cuando se agoten todos los muertos previstos. Y tal como decían los filósofos de la dictadura penúltima, en la batalla contra la crisis morían los mejores y quedarán los entendidos en finan, como Solbes, como Sebastián, como Judas Iscariote. Y los ministros, los sabios economistas seguirán matando y dejando morir a los míseros e infeliz que todavía crean en los reyes magos.

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