CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER
Entre Obama y la pared
Y NO HIZO MÁS que saber que el electorado le había elegido padre putativo de todos los mundos, el ya titulado se puso a trabajar.
Y lo primero que se le ocurrió poner en marcha es su mecanismo de colaboradores directos: Sus asesores políticos y financieros los primeros y ordenar el dispositivo de esta Casa Blanca ocupada por toda una ilustre tribu Keniata de color más bien castaño. Y así que el presidente por antonomasia comenzó a dar señales de vida, el mundo comenzó a hacer cálculos, planes, ejercicios y carantoñas.
Toca ya abandonar a sus muchas desdichas al averiado Bush, para ver de enmendar sus muchas faltas y en tanto y en cuando el Presidente directo de las Españas, aprovechando el cambio de trenes, felicito calurosamente al señor de los nuevos anillos por ver si con el cambio se trocaban los rencores en flores para los novicios.
A la hora y minutos en la cual pongo en marcha mi máquina, el presidente nuestro todavía no ha solucionado su problema, en el cual andan más o menos enredados todos los miembros de la democracia y de la diplomacia hispana, desde los europeístas mexicanos a los insaciables cubanizados del petróleo,
¿Conseguiremos al fin los españoles madre a los que Dios ampara, que su presidente consiga el estrado en la reunión de los ilustrados miembros del G-20, o tendrán que soportar los unos y los otros, una nueva contrariedad?
De verdad, de verdad, nosotros, por la lenta cuenta que nos tiene estamos dispuestos a salir en manifestación recorriendo las bellas calles y plazas de Iberia ara mover el corazón y la razón de los graves personajes a los que corresponde conceder los debidos permisos para que el señor Presidente hispánico logre al final de tanto penar obtener el puesto que sin duda tiene allí.
Y no por halagar al personaje para que nos tenga en cuenta a la hora de otorgar favores, que ya apenas si nos importan, si no para que se cumpla un deber para con España, que no tiene la culpa de nada de lo que está padeciendo: una replica tan rencorosa.
Y nosotros, señoras y señores, mientras el mundo gira y gira y no cese de girar, dedicamos nuestros mejores recuerdos a un leonés de recuerdo imborrable, aquel Antonio de Lama, cura sin parroquia, pero con doctrina abierta para todos aquellos que necesiten saber algo de lo que se necesita saber para intervenir con buen aire en los asuntos que afectan a la ciudadanía, a la igualdad y al buen uso de lo que conviene al remedio de ordenación de los dineros, antes de que la crisis, la desaceleración o como haya que calificar al barullo de nuestra economía se declare en clara y franca derrota.
Nos importa más que nada que la Casa del padre consiga encontrar la fórmula de nuestra recuperación a ver si a golpe de verso conseguimos entender cómo se gobierna un pueblo y cómo se vienen los fracasos tan callando.
«En la revelación ¡ay! en la revelación, me fue revelado que los caballos eran los únicas criaturas que tienen alma,... con excepción de los peces.»
(Halldor K. Lanes).