MAR DE FONDO | CARMEN TAPIA
Tomas falsas
YA no vale competir con un buen trabajo, eso es un método sólo utilizado por los grandes profesionales del periodismo, los que invierten, por orgullo profesional, tiempo y dedicación en contar las cosas que pasan, en ir por delante de los adversarios periodísticos y los que, con un guiño mezcla entre admiración y contrariedad, descubren en el medio ajeno la noticia de la que no se enteraron a tiempo. Los grandes profesionales no «machacan» a su adversarios. Si son buenos, aportan ideas, les copian los métodos a los mejores y los perfeccionan. En esta «pelea» de medios por conseguir audiencia el esfuerzo se dirige ahora a inventar noticias, personajes y situaciones que, sutilmente, cuelan en los lugares estratégicos. Tomas y testimonios falsos que sólo perjudican a los telespectadores. Una práctica muy habitual de una cadena privada de televisión que parece que ha inventado un método, y se regocija con ello, para hacer quedar por poco profesionales a sus adversarios. Nada que vez, por supuesto, con la Guerra de los Mundos de Orson Welles, en la que el cineasta utilizó una trampa radiofónica para hacer creer a sus oyentes que el relato que se leía sobre una invasión de marcianos ocurría en realidad. El periodismo que se hace en directo, en el lugar de los hechos, donde la inmediatez prima sobre la calidad de la información, no puede parar el transcurrir de los acontecimientos si un actor, contratado por una cadena de televisión, se introduce en la escena y cuenta mentiras. Nada reprocho al periodista que narra en directo lo que pasa, -”aunque esta práctica se adultera en determinados programas-” pero sí rechazo el engaño con el que se insulta a los telespectadores para demostrar una supuesta profesionalidad que deja en evidencia a quien la practica.