AQUÍ TE ESPERO | CAMINO GALLEGO
Lo que puede evitarse
PARECE que por fin se han dado cuenta de que un buen porcentaje de los accidentes de tráfico en carretera se producen propiciados por unas condiciones inadecuadas de la calzada. Semejante perogrullada resultaba inextricable para quienes debían tomar cartas en el asunto, pero ahora han decidido empezar a eliminar puntos negros, cuando ese debió ser siempre el principio de cualquier campaña destinada a reducir víctimas del tráfico. Pero nunca es tarde y bienvenida sea esta decisión.
Circular por las carreteras españolas tiene un plus de riesgo respecto a las del resto de Europa, no sólo porque hay en ellas miles de camiones más (en algunas autovías el carril de la derecha ya casi es exclusivo para camiones, dada la gran cantidad que hay), sino porque en condiciones anormales se acrecientan los peligros. Me refiero a esa señalización horizontal, a esas rayas que delimitan carriles o la calzada y que con la lluvia desaparecen, no hay quien las vea cuando están mojadas, que es cuando más se necesitan, especialmente de noche o con poca visibilidad. Y qué decir de esas autovías mal construídas, donde el efecto «aquaplaning» puede ser mortal, al perder el control del vehículo porque la calzada no drena el agua caída o se acumula en la parte baja de los peraltes. También es peligrosa esa acumulación de agua porque especialmente los camiones la lanzan sobre los coches que pasan por su izquierda, reduciendo o anulando la visibilidad del conductor que está adelantándoles. No se puede evitar el peligro que supone en la carretera una tormenta de agua, nieve, hielo o vientos racheados, pero sí deben evitarse calzadas mal construidas en las que la acumulación de agua pueda ser un peligro mortal.