Diario de León

LA VELETA | CHARO ZARZALEJOS

Bajo el árbol

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CHARO ZARZALEJOS
León

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TXISTU y oboe. Nuevo diseño para el traje del dantzari. Ausencia de símbolos religiosos, hasta ahora siempre presentes. Poemas en lugar de discurso. Frialdad militante de todos los nacionalistas presentes. Afecto de autoridades nacionales. Ausencia total de banderas. Pinceladas del nuevo tiempo que inaugura el ya lendakari Patxi López. Y ello bajo el árbol de Guernika, símbolo por excelencia para todos los vascos. Así bajo el árbol de Guernika concluían los preceptivos actos para que Patxi López sea ya lendakari de pleno derecho. Se acabaron los actos y los ritos y comienza ese nuevo tiempo que el lendakari quiere que sea de encuentro y diálogo, como enfatizó durante el pleno de investidura sin que encontrara ni el más mínimo eco en las filas nacionalistas.

Los retos de López son ingentes. No sólo se trata de gestionar con mayor o menor acierto la crisis económica y ni siquiera de obtener apoyo en el Parlamento a los proyectos de ley que presente el Gobierno. El PP le ha garantizado la estabilidad, pero la política es más y algo distinto a la mera, aunque sustancial, mayoría parlamentaria. En el caso del País Vasco, el lendakari tiene el reto de que ese nuevo tiempo logre modificar conductas y conceptos ante el terrorismo, instalar de manera definitiva que tanto el castellano como el euskera sean lenguas vehiculares y de lograr aquellos amplios acuerdos imposibles en etapas anteriores.

El reto de López no está en el Parlamento. Está en el día a día. Para ese día a día, el PP le va a dar un muy amplio margen de maniobra. «No somos gendarmes», dice Basagoiti, consciente de que es un Gobierno socialista liderado por un socialista. La oposición no le va a dar ni siquiera el período de gracia de cien días; sin embargo, será en este periodo en el que el nuevo Gobierno tiene que tomar decisiones que visualicen ese nuevo tiempo, más allá de los cambios vistos en Guernika. Si no lo hace, habrá perdido un tiempo irrecuperable y sus adversarios lo interpretarán como debilidad. La expectación ante el nuevo Gobierno sólo es comparable a la que suscita el PNV en este nuevo tiempo. Es impensable que el PNV se instale en la radicalidad mostrada por Ibarretxe. Sería tanto como meterse en un pozo sin fondo. El pacto PSE-PP, más y mejor entendido en el País Vasco que en el resto de España, se va a poner a prueba. Hasta el momento, los nacionalistas han tratado de afear a los socialistas por su pacto con los populares. Dice López que ese es un discurso barato y fácil y Basagoiti ha afirmado que «nos vamos a llevar bien». La apuesta es de manera especial para los socialistas, pero a los populares también les va mucho en este nuevo tiempo, que debe quedar a salvo de la legítima confrontación entre Zapatero y Rajoy. Lo que hace apenas un año parecía imposible, hoy es una realidad.

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